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domingo, 24 de mayo de 2020

mínimas IX


I

Una flor
estalló
en medio
de una tormenta
de pétalos.

II

Hablo de mi
y de toda la voz
haciendo poesía
del desconsuelo.

III

Hay que llegar
al olvido,
esa amnesia obligatoria
en la eternidad.

IV

El recuerdo
es un vaso lleno de luz.
Mi alma agita
su fosforescencia
mirando al cielo.


V

Ella habla de amor.
Ella da puntadas
en el tapiz de las palabras.
Ella canta.




(Imagen recogida en Google)

miércoles, 13 de mayo de 2020

Tus doloridos dedos de poesía...



"Entre tus doloridos dedos
plagados de poesía,
afloran escurridizos
los recuerdos"

Hace un tiempo, en uno de mis poemas Don Dumas me dejó en su comentario estos maravillosos versos que me han sido inspiración y luz para escribir este poema. Gracias Don, con toda mi admiración.




Entre tus doloridos dedos
plagados de poesía,
afloran escurridizos
los recuerdos
dibujando el arquetipo
de un dios que sobrevive
con el cuerpo intacto
y las manos sobre el pecho
lanzando bendiciones.

(Entra en la noche
donde todo arde
y tu voz
es virtud
en la palabra)



lunes, 4 de mayo de 2020

Microerotismos en cuarentena

Una vez más, el reto de Ginebra nos desafía a hablar y fantasear acerca de este confinamiento.
Este es mi relato.
Y a tí  Gine  muchas gracias por el estímulo y por darnos siempre voz!







LUNES: chocolate

Mientras siento fundirse dentro de mi boca este chocolate que se deshace y se entibia, imagino un tatuaje dulce sobre mi piel. Mi fantasía se dispara en esta lejanía forzosa, casi siento tu tacto y tu presencia. Me dejo llevar,cierro los ojos y te digo muy despacio con todo el sabor licuándose  en mi lengua...
"Ven, sigue el camino con tus labios sobre el cacao caliente"

MARTES: la llamada

Suena el teléfono. Es la hora. 
El sonido de la llamada sube lentamente por mi columna vertebral. Tu voz traza el recorrido contrario, una línea descendente que sacude mi sexo.

MIERCOLES: una canción

En esta noche a solas escucho tu canción.
Mis dedos buscan encontrar el ritmo entre las piernas.

JUEVES : la mirada

Se enciende la cámara. Tus ojos lanzan mensajes contundentes desde el otro lado de la pantalla. 
Esa mirada arrasa mi deseo como un huracán. Me alejo para que puedas verme entera. 
Tus pupilas ordenan. Yo, obedezco.

VIERNES: un recuerdo

Abro la caja de recuerdos. Uno a uno hacen que reviva momentos del pasado. 
Si cierro los ojos volveré a cada instante. 
La foto de tu espalda desnuda espera a que mis ojos la descubran y vuelva a sentir el tacto de esa piel dorada, el sabor en la memoria de mi lengua.

SABADO:  un libro

El libro de relatos cae sobre mi falda. Cierro los ojos e imagino.
La escena aparece nítida en mi  fantasía. Soy yo la que está asomada a la ventana de esa extraña mansión observando un lugar desconocido.
Siento detrás mío una presencia inquietante.
Sus manos me apartan el pelo y acarician mi nuca. Su boca se abre para besarme el cuello. Voy a morir de placer. Y solo un instante después el inquietante pinchazo de sus colmillos hacen que lo entienda todo.

DOMINGO:  te escribo

Escribo. Te escribo tanto que es como un conjuro perfecto para sostenerme en este encierro alejada de ti.
Escribo cada irrefrenable deseo que me mantiene despierta, febril y arrasada de tanto esperarte.
Escribo porque mi piel ya no tiene espacio para seguir deseándote.





y aquí el enlace con la revista digital y todos los textos presentados:

https://paraisodeletras-blogueros.blogspot.com/2020/04/un-motivo-cada-dia.html

jueves, 23 de abril de 2020

poetas

Sola vuelo,
solita estoy
sola espero
solita soy

La novia del desierto: En este cielo- Leo Sujatovic



Cómo percibir
el temblor del poema?
Cómo percibir
el quiebre de la palabra,
la que te hace humana?
Cómo percibir el sentido
que cambia y se vuelve
hacia nosotros
con más dulzura?
Ese atisbo 
de tu parte más luminosa, 
es perfecto.
Los pliegues de tu frente
anuncian el vuelo del verso.
Las palabras escondidas
bajo tu lengua
auguran el fulgor de lo oculto.

Eres el buscador.
El huidizo fantasma itinerante
arrastrando su voz en el silencio,
el rayo súbito que se adueña del poema.

Una pluma entre los dedos.







lunes, 13 de abril de 2020

mínimas VIII



I



Besar
el terso devenir
de tus labios
diseminando palabras
sobre la hierba.

II


Tu boca es un recuerdo
danzando al compás
del clic- clic de mis uñas
contra el cristal
mientras te espero.

III

Baja la voz,
que el silencio caiga leve,
que cada palabra
encuentre su sentido.


 IV

El cielo
al borde del incendio.
Siento
la sutileza del aire
en el horizonte.
Mis hombros son
un relámpago súbito.



( Imagen recogida en Google)

viernes, 3 de abril de 2020

Ancestros

Partir.
De pié , sin mirar atrás y una losa en el alma preñada de futuro.
Después el grito. Después las partidas ancestrales de dolor y separación. Duelo negro contra el mar inevitable, inexpugnable, helado. Encendida la noche en su ostracismo, obligada prisión, isla acotada en el pecho.
Y en esta absurda genealogía de dolor, ya no existen horizontes donde refugiarse.
Las fronteras de ese abismo parten el pecho en dos, como una daga maléfica, que separa la tierra y la piel de los que no habitan. La piel deshojada del que parte, del que no volverá a oler su raíz.
Y todo se entierra en el silencio. No hablemos de distancias, no hablemos de confines…todo queda dentro de un absurdo hueco, que te engulle sin remedio. Y no puedes llorar porque tu llanto es otro idioma que ni tus ojos reconocen como propio.
De cada árbol una rama muerta que brota en una tierra inesperada. Como esos besos que se dan al aire sin destino y no hay brazos abiertos para recibirlos.
El desdibujo inenarrable del dolor. Eso es. Un caos de miradas perdidas, que desconocen lo que recuerdan, que se olvidan de lo ignoto, amnésicas historias que no se cuentan más que en secreto.
Ay de la tierra abandonada. De la tierra yerma y herida que te abandona, del barco que te aleja y se va muriendo en el horizonte de lo que queda atrás. Ay de los hijos de los hijos, del retrato negro colgado en la memoria, de los huesos enterrados en otro idioma.
Destierros. Lo que más amabas se resigna a la sombra donde la torpeza del dolor no alcanza.
Entonces nos volvemos ciegos a ese pulso que late, donde todo se vuelve olor.

( A mis bisabuel@s, abuel@s , a mi madre y a mi padre. A mi y a mis hijos que logramos hacer luz de la partida)

( texto recuperado) 



lunes, 23 de marzo de 2020

RECLUSION! Socorro! La Neura y ni una sola loca más, va al super…(solo se puede salir de a una!)

Estoy colapsada… creí que salir hoy al super iba a ser lo más, el desahogo, el aire , mi salida genial, casi me maquillo y todo.
Pero me entra el agobio apenas llego al no ver a nadie ,de no saber ni como coger las manzanas, los plátanos, el pan. Me pongo el guante de plástico en la mano derecha, pero, claro, abrir la bolsa y colocar la fruta dentro, tiene su intríngulis, porque las bolsas vienen tan pegadas que haría falta humedecerme los dedos para separar las dos capas, entonces, al humedecerme los dedos entrarían en contacto con mi boca, y vaya a saber quién tocó esa bolsa. Lo intento con la izquierda pero no hay manera, al final hago una especie de soplado húmedo sobre la bolsa, y por fin se abre (y yo hubiera salido corriendo a la puerta del super a hacer gárgaras con alcohol para desinfectarme la boca ,no fuera a contagiarme). Pero esto es solo el comienzo, porque faltan aún los plátanos, los kiwis , la lechuga y los aguacates. (Porqué no se me ocurre poner todo en la misma bolsa se preguntarán? Porque luego tengo que colocar la fruta suelta  sin protección en el mostrador de  la caja para pesarla, con lo cual estaría en las mismas opciones de contagio)
El pan es lo más fácil porque viene empaquetado así que me crezco unos instantes previos al siguiente reto que es llegar a la caja, sacar todo de la cesta, pesarlo, volver a meterlo en la bolsa grande (que sí he traído de casa) y pagar con tarjeta.
Y yo con mi guante puesto y la neurosis higiénica galopando por mi cabeza.
Llego a la caja cual si fuera la meta de la carrera de Ironman , la chica a más de un metro comienza a pasar y pesar la fruta y demás por el mostrador. Todo correcto, recoloco nuevamente en la bolsa todas las bolsitas, saco mi tarjeta para pagar con mi guante salvador.
La chica pasa la tarjeta, me la devuelve y la tarjeta cae al suelo porque se me resbala por la torpeza de no querer rozarme con nada. Mientras la veo caer como a cámara lenta grito mentalmente…nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
Recojo la tarjeta, la soplo como los nenes, como si eso fuera el más poderoso de los desinfectantes, tiro la tarjeta dentro de la bolsa y pienso: “ya veré qué hago cuando llegue a casa”.
Salgo del super, la meta siguiente es mi hogar dulce hogar, mi Neura está al borde del colapso, me apuro. En la calle no está ni el perro, silencio y algún pajarito que canta , la ciudad desierta.
Llego a casa, abro con mi mano enguantada el portal, presiono con el índice plastificado y llamo al ascensor, pulso el 3º . Subo.
Abro mi puerta y ya estoy a salvo pero…
No sé ni cómo sacarme el guante sin rozarme con la mano libre, si tengo  que cambiar de bolsa las manzanas y ponerlas así sueltitas, o la lechuga en otro recipiente, con qué me lavo por el amor de dios? Agarro el guante como si fuera una serpiente venenosa, puedo sacarlo sin dificultad, pero, me pica la nariz y no sé cómo rascarme. Entonces me lavo las manos como se nos ha explicado y  aprovecho para rascarme la nariz con la mano mojada y enjabonada. Me acuerdo que tengo un poco de  alcohol diluido en agua para que cunda más, así que raciono 5 gotas y media y me enjuago las manos a continuación y aprovecho para pasarle un algodón con alcohol a la tarjeta (espero no cargarme la cinta magnética) y vuelvo a lavarme las manos por las dudas.
Ay! Por favor, creo que no saldré nunca mas! Me estaré volviendo  agorafóbica? (Mi Neura busca información neurótica en su córtex derecho, a ver si encuentra algo, oigo sus tuercas mentales crujir)
Es demasiado estrés y en casita se está mejor!!!



(Imagen de Maitena recogida de Google de su libro: LOCAS ALTERADAS)

jueves, 12 de marzo de 2020

puntos suspensivos

Deja que me muera un poco

intentando recordar
qué sentía mientras
me besabas.
Amnésica de piel,
ciega de tacto,
pisoteando la muerte prematura
de las flores,
arrancándome el pelo
como una loca triste
que añora lo que no sabe olvidar.

(poema reeditado)