Datos personales

Mi foto
© 2012 http://elrincondelaluna-lunaroja.blogspot.com.es/

viernes, 3 de abril de 2020

Ancestros

Partir.
De pié , sin mirar atrás y una losa en el alma preñada de futuro.
Después el grito. Después las partidas ancestrales de dolor y separación. Duelo negro contra el mar inevitable, inexpugnable, helado. Encendida la noche en su ostracismo, obligada prisión, isla acotada en el pecho.
Y en esta absurda genealogía de dolor, ya no existen horizontes donde refugiarse.
Las fronteras de ese abismo parten el pecho en dos, como una daga maléfica, que separa la tierra y la piel de los que no habitan. La piel deshojada del que parte, del que no volverá a oler su raíz.
Y todo se entierra en el silencio. No hablemos de distancias, no hablemos de confines…todo queda dentro de un absurdo hueco, que te engulle sin remedio. Y no puedes llorar porque tu llanto es otro idioma que ni tus ojos reconocen como propio.
De cada árbol una rama muerta que brota en una tierra inesperada. Como esos besos que se dan al aire sin destino y no hay brazos abiertos para recibirlos.
El desdibujo inenarrable del dolor. Eso es. Un caos de miradas perdidas, que desconocen lo que recuerdan, que se olvidan de lo ignoto, amnésicas historias que no se cuentan más que en secreto.
Ay de la tierra abandonada. De la tierra yerma y herida que te abandona, del barco que te aleja y se va muriendo en el horizonte de lo que queda atrás. Ay de los hijos de los hijos, del retrato negro colgado en la memoria, de los huesos enterrados en otro idioma.
Destierros. Lo que más amabas se resigna a la sombra donde la torpeza del dolor no alcanza.
Entonces nos volvemos ciegos a ese pulso que late, donde todo se vuelve olor.

( A mis bisabuel@s, abuel@s , a mi madre y a mi padre. A mi y a mis hijos que logramos hacer luz de la partida)

( texto recuperado) 



lunes, 23 de marzo de 2020

RECLUSION! Socorro! La Neura y ni una sola loca más, va al super…(solo se puede salir de a una!)

Estoy colapsada… creí que salir hoy al super iba a ser lo más, el desahogo, el aire , mi salida genial, casi me maquillo y todo.
Pero me entra el agobio apenas llego al no ver a nadie ,de no saber ni como coger las manzanas, los plátanos, el pan. Me pongo el guante de plástico en la mano derecha, pero, claro, abrir la bolsa y colocar la fruta dentro, tiene su intríngulis, porque las bolsas vienen tan pegadas que haría falta humedecerme los dedos para separar las dos capas, entonces, al humedecerme los dedos entrarían en contacto con mi boca, y vaya a saber quién tocó esa bolsa. Lo intento con la izquierda pero no hay manera, al final hago una especie de soplado húmedo sobre la bolsa, y por fin se abre (y yo hubiera salido corriendo a la puerta del super a hacer gárgaras con alcohol para desinfectarme la boca ,no fuera a contagiarme). Pero esto es solo el comienzo, porque faltan aún los plátanos, los kiwis , la lechuga y los aguacates. (Porqué no se me ocurre poner todo en la misma bolsa se preguntarán? Porque luego tengo que colocar la fruta suelta  sin protección en el mostrador de  la caja para pesarla, con lo cual estaría en las mismas opciones de contagio)
El pan es lo más fácil porque viene empaquetado así que me crezco unos instantes previos al siguiente reto que es llegar a la caja, sacar todo de la cesta, pesarlo, volver a meterlo en la bolsa grande (que sí he traído de casa) y pagar con tarjeta.
Y yo con mi guante puesto y la neurosis higiénica galopando por mi cabeza.
Llego a la caja cual si fuera la meta de la carrera de Ironman , la chica a más de un metro comienza a pasar y pesar la fruta y demás por el mostrador. Todo correcto, recoloco nuevamente en la bolsa todas las bolsitas, saco mi tarjeta para pagar con mi guante salvador.
La chica pasa la tarjeta, me la devuelve y la tarjeta cae al suelo porque se me resbala por la torpeza de no querer rozarme con nada. Mientras la veo caer como a cámara lenta grito mentalmente…nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
Recojo la tarjeta, la soplo como los nenes, como si eso fuera el más poderoso de los desinfectantes, tiro la tarjeta dentro de la bolsa y pienso: “ya veré qué hago cuando llegue a casa”.
Salgo del super, la meta siguiente es mi hogar dulce hogar, mi Neura está al borde del colapso, me apuro. En la calle no está ni el perro, silencio y algún pajarito que canta , la ciudad desierta.
Llego a casa, abro con mi mano enguantada el portal, presiono con el índice plastificado y llamo al ascensor, pulso el 3º . Subo.
Abro mi puerta y ya estoy a salvo pero…
No sé ni cómo sacarme el guante sin rozarme con la mano libre, si tengo  que cambiar de bolsa las manzanas y ponerlas así sueltitas, o la lechuga en otro recipiente, con qué me lavo por el amor de dios? Agarro el guante como si fuera una serpiente venenosa, puedo sacarlo sin dificultad, pero, me pica la nariz y no sé cómo rascarme. Entonces me lavo las manos como se nos ha explicado y  aprovecho para rascarme la nariz con la mano mojada y enjabonada. Me acuerdo que tengo un poco de  alcohol diluido en agua para que cunda más, así que raciono 5 gotas y media y me enjuago las manos a continuación y aprovecho para pasarle un algodón con alcohol a la tarjeta (espero no cargarme la cinta magnética) y vuelvo a lavarme las manos por las dudas.
Ay! Por favor, creo que no saldré nunca mas! Me estaré volviendo  agorafóbica? (Mi Neura busca información neurótica en su córtex derecho, a ver si encuentra algo, oigo sus tuercas mentales crujir)
Es demasiado estrés y en casita se está mejor!!!



(Imagen de Maitena recogida de Google de su libro: LOCAS ALTERADAS)

jueves, 12 de marzo de 2020

puntos suspensivos

Deja que me muera un poco

intentando recordar
qué sentía mientras
me besabas.
Amnésica de piel,
ciega de tacto,
pisoteando la muerte prematura
de las flores,
arrancándome el pelo
como una loca triste
que añora lo que no sabe olvidar.

(poema reeditado)




viernes, 21 de febrero de 2020

Cerrado por reparaciones y cositas

Hola a tod@s!
Estaré ausente dos semanas, por motivos personales y porque este ordenador necesita una puesta a punto urgente. (igual que su dueña).

Nos vemos en un par de semanas!
Gracias a tod@s siempre!



jueves, 13 de febrero de 2020

Poemas para una niña

Nunca escribí
poemas para una niña
pero el amor
me hace madre
de las palabras
que recojo como flores.

Niña que toca su corazón,
viento de pájaro
sobre su pelo.
La niña maga suelta sortilegios y mariposas,
recoge su trenza dorada
y sopla su hechizo
sobre los charcos.
Sus barcos de papel
navegan en aguas
de la imaginación.

Dulce niña,
cuando el silencio
encienda
las puertas de la fantasía
entrarás con tu cola estelar de sirena
a un cuarto lleno
de lámparas maravillosas.


(Amanda me regaló los dos últimos versos)










lunes, 3 de febrero de 2020

Mínimas VI


I
Veo la luz
chocar contra tus labios.
Como puedes ser
un universo asi?

II
El invierno se disuelve.
Solo se oye
el silencio
de una hoja que nace.

III
La luna atravesada
por una nube negra
derrama su locura.
Antifaz fúnebre en la noche.

IV
Cometí el pecado
de no haber sabido
en qué lugar quedarme,
donde sobrevivirme,
y que así me sorprenda la mañana.








jueves, 23 de enero de 2020

Como seguir


Y me pregunto
como sigue la vida
después de esto.
Donde habrá un lugar
para las flores
o donde guarecer
mi corazón
cosido al pecho.
Porque ahora
ya casi no es
el mismo.
Entonces tal vez
me trague el corazón
y me de miedo
ahogarme,
o quizás
me de miedo
desplegar el alma
y volar.

(o no volver)




(Imagen recogida de Google)


lunes, 13 de enero de 2020

Ay amor

Ay amor...
Se hizo un hueco 
como si los arañazos del deseo
escarbaran
un espacio desconocido.
Y ahí estaba tu fragilidad
Pequeña y escondida.
Una ínfima mirada
que encendió la oscuridad.

Desde el arco de tus cejas
ibas brillando.
Ahora lo sé.
Buscábamos lo mismo.
Creímos en el juego
de la amnesia,
de esa memoria herida
tambaleándose.
Sin embargo,
La fragilidad de la piel
hizo estragos
en los surcos de la palabra.

Y tú,
Que me mirabas
como si me besaras
te quedaste atrapado
en el recodo pequeño
del que no quise
que te fueras.

Ay amor…
se hizo un hueco ahí,
donde los arañazos del deseo
dejaron su marca
en nuestros ojos,
en el ancho mar de gozo.
En todo lo que en definitiva
quise decirte.