fuera ese atardecer
que nunca llegó,
no habría nada
más vertiginoso que
la brevedad del escalofrío,
de la mano expuesta al milagro,
del ansia.
Si pudiera asomarme al vacío
de ese redondo cielo
y a la desgana
de la nube solitaria,
recordaría mi antiguo nombre.
en de Google)