Gracias Gine por tu estímulo y por tu brillo!
Quizás se trate solo de eso. Seguir las huellas que me indiquen hacia donde caminar ahora que parece que todo queda en suspenso. Aquí intento guarecerme. Es mi propio rincón,donde recibo a quienes quieran descansar un rato. Bienvenidos a todos.
Datos personales
jueves, 2 de julio de 2026
Fluir
En esta ocasión Ginebra Blonde nos propone para el reto de Junio, un ejercicio que hable de "Fluir".
domingo, 21 de junio de 2026
El éxtasis de Verónica
Ordenando relatos,apareció este, al que quiero tanto!
Espero que lo disfruten o lo recuerden.
I
Acaba de amanecer, y los primeros rayos de luz se cuelan a través de los vitrales de la capilla silenciosa.
Arrodillada en uno de los bancos, con la frente apoyada en sus manos entrelazadas , una delgada figura reza.
La hermana Verónica acude todos los días a la capilla del convento y su juventud destaca como una luz brillante en ese frío espacio consagrado a la oración. Se arrodilla sumisa en un banco y oculta el rostro entre sus manos, entregándose a sus rezos repitiendo los salmos aprendidos que resuenan fervorosos como letanías.
Pero a pesar de su concentración no puede evitar que sus ojos se claven una y otra vez, día tras día, en el ángel que asoma entre los santos de una de las sagradas imágenes que adornan la iglesia. Una rubia figura cubierta tan solo por un paño blanco entre sus delgadas piernas y cuyos brazos se unen amorosamente en el centro de su pecho pálido, casi transparente, con los dedos de las manos entrelazados. En su rostro enigmático los ojos se abren reverentes y la sonrisa es un gesto casi imperceptible.
Pero son esos inocentes ojos color turquesa los que arrebatan el corazón de la hermana Verónica, envolviéndola en un calor absolutamente humano, mientras que en las frías paredes , pareciera extenderse un halo de luz que une la mirada del ángel con el azorado corazón de Verónica, que siente como su alma se regocija con una sensación cercana al éxtasis. Y se confiesa confusa sin poder darle nombre a su pecado, estrujando con angustia un papel que guarda dentro del bolsillo de su hábito…una imagen del ángel adorado que arrancó secretamente de una de las enciclopedias de la biblioteca y a la que noche tras noche aprieta contra su corazón.
Sabe que lo que siente es algo cercano a lo prohibido, al deseo de tocarlo, de acercarlo a su pecho y sentir esa piel. Por eso se cuela por los pasillos que conducen a la iglesia cada vez que encuentra un motivo para ir a rezar.
Corre agitada por las galerías, y se inclina reverencialmente ante el altar. Y como siempre, una y otra vez, se promete no volver a elevar sus ojos ni su corazón ante la inocente imagen que con una sonrisa la invita a romper constantemente su promesa, cuando esa mirada fija se clava en sus pupilas y en su alma desolada, sintiendo como su pecho se llena de calor, sus mejillas arreboladas arden de gozo y de vergüenza y sus uñas se clavan en la palma de sus manos haciéndola sentir un doloroso placer.
-“Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores-“
“ Líbrame señor de todo mal, de toda tentación, por mi culpa, por mi culpa,”
–“Ave María Purísima…” (No me mires, no quiero mirarte… Mírame por favor)
En la soledad de su cama, el temblor de su carne al mirar la figura que guarda entre sus vestiduras, la mantiene insomne hasta que por fin cae en el sopor de un sueño inquieto y febril, mientras comienza a iluminarse el cuarto al llegar el día.
II
Todas las mañanas sale del convento con paso ligero, con el pan y las galletas que las monjas preparan para repartir entre los más necesitados que acuden a la asociación vecinal.
Camina presurosa sin mirar a nadie, concentrada en su reflexión, pero no puede evitar encontrarse con el mundo real, con lo que sucede tras los muros del convento, la gente, la calle, los negocios que reclaman con brillantes escaparates para que uno se detenga a mirar. Sobre todo el que ella mira fugazmente de reojo, y que promete una especie de eternidad, un “para siempre” que queda rondando como un eco en su cabeza.
Día tras día el corazón de Verónica late más de prisa cuando pasa por la puerta y es entonces cuando la idea comienza a crecer como una ligera pompa de jabón, casi como una voz celestial que responde a sus ruegos. Ha visto la puerta por donde puede entrar sin exponerse demasiado, y comprueba también que el interior no se ve desde la calle, protegido por unas persianas decorativas. Sólo unos dibujos adornan la puerta de entrada cruzados por un cartel que invita a atreverse.
Y hoy por fin va a entrar. La respuesta a su oración febril ha llegado, y en su mente los azules ojos angélicos brillan animándola a cumplir esa especie de pacto divino. Sabe que romperá un voto sagrado , pero en su éxtasis no puede sustraerse al deseo. Finalmente avanza con seguridad y abre la puerta.
Una vez dentro del local, despliega alisando nerviosamente con los dedos, la imagen arrugada que la acompaña siempre, la pone delante de los ojos del hombre que la mira con incredulidad y saca de su bolsillo un puñado de billetes que coloca sobre la mesa. Él entonces la acompaña por el pasillo hasta un pequeño cuarto iluminado por una lámpara dirigida hacia una camilla y le pide que se acueste mientras prepara lo necesario.
Verónica se sienta en el borde y abre con lentitud y cierto temor los botones de sus enaguas, enseñando la carne inmaculada de su pecho, como el corazón coronado de espinas del Señor, como una ofrenda sagrada.
Cuando el hombre vuelve a entrar, ella está ya preparada, con los ojos clavados en el techo, entregada al vértigo anticipado. Siente los dedos del hombre hurgar su piel, y entonces cierra los ojos cuando la aguja toca su pecho y el zumbido rompe el silencio de la habitación.
–“Bendita tú eres entre todas las mujeres…”
–“Creo en la resurrección de la carne, la vida perdurable…”
–“Perdona Señor mis pecados…no soy digna de recibirte”
(Mírame por favor, no dejes de mirarme).
Y cuando todo acaba, se levanta despacio, acercándose al espejo. La imagen que ve es la de una virgen iluminada. Su secreto le hiere la piel y su pecho vibra por fin.
Abotonando rápidamente su túnica, sale del recinto, con el ángel tatuado para siempre en el pliegue interno de su pecho izquierdo.
sábado, 13 de junio de 2026
Amapola
Parte de tu cuerpo
tocó brevemente
las amapolas,
el desvelo apresurado
de las gotas
que caían dulcemente
sobre el pasado.
Cada silencio
encendió
la esperanza.
En la cordura
quedó intacta
la palabra,
y no existe
ni siquiera el temblor
que apague
la Fe.
Miro las flores,
porque entre ortigas
de cemento,
mis ojos buscan
un sol pequeño
para refugiarse.
Imagen recogida en Google; Gustav Klimt
lunes, 1 de junio de 2026
Conexión Sagrada
Nuevo desafío propuesto por Ginebra Blonde, para este mes de Mayo que acabó.
No sé qué hacer
con tanta belleza.
Cómo medir
la velocidad de la luz
cuando la poesía
me atraviesa.
La asfixia
y el vacío sin verso
para no morir
de ausencia.
En mi espíritu eterno
la poesía era la noche.
Qué es entonces el infinito?
Un mapa de rutas
hacia mi propia voz?
Me deslizo
por el sonido
de las palabras
como si toda yo
fuera una metáfora febril
que no encuentra
la forma
de pronunciarse
con certeza.
El místico poema,
la frecuencia divina
vibrando en la voz
del alma.
En el regazo de la Luz
descansan todos mis cuerpos.
La propuesta es la de escribir acerca de lo que nos hace ver" la poesía de las cosas", el acto de mirar poéticamente aquello que nos conmueve.
con tanta belleza.
Cómo medir
la velocidad de la luz
cuando la poesía
me atraviesa.
La asfixia
y el vacío sin verso
para no morir
de ausencia.
En mi espíritu eterno
la poesía era la noche.
Qué es entonces el infinito?
Un mapa de rutas
hacia mi propia voz?
Me deslizo
por el sonido
de las palabras
como si toda yo
fuera una metáfora febril
que no encuentra
la forma
de pronunciarse
con certeza.
El místico poema,
la frecuencia divina
vibrando en la voz
del alma.
En el regazo de la Luz
descansan todos mis cuerpos.
jueves, 21 de mayo de 2026
Deseo
Participación hace un par de años en un Reto de Grupobúho.
la humedad de tu piel
apretándose
contra mi espalda.
Y la fantasía
sobrevuela
por mis dedos
abriéndose paso
con temblor.
Oigo el sonido
de su beso
y todo se ilumina.
(Arden mis manos
cuando abro los ojos)
sobrevuela
por mis dedos
abriéndose paso
con temblor.
Oigo el sonido
de su beso
y todo se ilumina.
(Arden mis manos
cuando abro los ojos)
Poema perteneciente al Reto de Grupobúho, tema: " Fantasía"
Imagen recogida en Google
viernes, 1 de mayo de 2026
Diente de dragón
Después de mucho tiempo, de nuevo participo en los maravillosos retos de Ginebra Blonde, en su espacio mágico https://serendipia-bloggers.blogspot.com/
Feliz de estar nuevamente en este listado de poetas que hacen la delicia de todos los que amamos la poesía.
(Poema perteneciente a la propuesta
de Serendipia༄Variétés: «La música y las flores»)
de Serendipia༄Variétés: «La música y las flores»)
Eternamente luz.
Venus canta
en la punta
de mis dedos.
Como una pitonisa,
devuelve las profecías
al Universo.
La flor de dragón
tan redonda
como el mundo,
forma una galaxia
en tus ojos
y yo solo quiero
estar allí.
(Bach acaricia el Cosmos
con su cello)
miércoles, 22 de abril de 2026
Zen
Siguiendo la estela de estar en modo "revival"
y los besos.
En la expansión
de todo lo expresado.
Desde la profunda certeza
del alma
que se manifiesta
abriendo los brazos
a la luz.
Donde se diluyen
los márgenes.
martes, 7 de abril de 2026
La bruja del agua
Hace unos años, hice este poema para un reto de Ginebra Blonde
Hoy lo recupero porque lo volví a releer y me volvió a gustar.
Hoy lo recupero porque lo volví a releer y me volvió a gustar.
Te deshaces empapada
como un truco de magia
suculento.
Tus líquidos ojos
dejan un rastro
de peces
en mi piel,
y desde tus caderas
nacen ríos
que me ahogan
sin remedio.
Embrujo es
tu pelo mojado,
látigos negros
reposando
en tu espalda.
Eres
la bruja del agua.
que como lluvia caliente
te derramas
sobre mi
sin darme tregua.
como un truco de magia
suculento.
Tus líquidos ojos
dejan un rastro
de peces
en mi piel,
y desde tus caderas
nacen ríos
que me ahogan
sin remedio.
Embrujo es
tu pelo mojado,
látigos negros
reposando
en tu espalda.
Eres
la bruja del agua.
que como lluvia caliente
te derramas
sobre mi
sin darme tregua.
lunes, 23 de marzo de 2026
Plenilunio
Flores que brotan
de mi pecho
(mi garganta
tiembla en hojas).
Plenilunio en mis caderas,
eclipse total y luna llena
en mi sexo.
Tus labios
acostados en mi espalda
dos caricias gemelas
a la intemperie
de la piel.
Y por sobre todos
los cantos
Mi voz.
sábado, 7 de marzo de 2026
Autorretrato In_verso
Hace unos años escribí este poema para un reto de Ginebra Blonde. Reeditadas algunas palabras.
Dejé de odiarme
Cuando comencé a vivir.
Deshice la mirada
del espejo,
y fui a buscarme
donde pudiera
hallar el camino
de regreso a mi memoria.
Dejé de odiarme
el mismo día en que
se hizo carne
la necesidad
de serme para mí,
oasis y tormenta
grito y mansedumbre
hembra y desgarro.
Mi propio desarraigo de la piel.
Debería pedirme perdón
por cada vez que no pude
quererme un poco más.
Perder el juicio y las palabras
que dijera en silencio
para nadie.
Cuando comencé a vivir.
Deshice la mirada
del espejo,
y fui a buscarme
donde pudiera
hallar el camino
de regreso a mi memoria.
Dejé de odiarme
el mismo día en que
se hizo carne
la necesidad
de serme para mí,
oasis y tormenta
grito y mansedumbre
hembra y desgarro.
Mi propio desarraigo de la piel.
Debería pedirme perdón
por cada vez que no pude
quererme un poco más.
Perder el juicio y las palabras
que dijera en silencio
para nadie.
jueves, 26 de febrero de 2026
Eclipse II
Mujer
eres carne y fulgor
envuelta en el tul
de los velos de Isis.
Efímera,
etérea como el ángel
que abre las puertas
al rio Sagrado
de las memorias
que se anclaron
sobre tu Ser
sin que tú
lo supieras.
Ahora sientes
eres carne y fulgor
envuelta en el tul
de los velos de Isis.
Efímera,
etérea como el ángel
que abre las puertas
al rio Sagrado
de las memorias
que se anclaron
sobre tu Ser
sin que tú
lo supieras.
Ahora sientes
el peso ancestral
de los mandatos
que por una eternidad
hicieron
que olvidaras
quien eres.
En esencia.
de los mandatos
que por una eternidad
hicieron
que olvidaras
quien eres.
En esencia.
(Imagen de Google)
lunes, 16 de febrero de 2026
Eclispe I
Febrero
desordenaba tus enaguas
y tú reías
como una novia,
con la inocencia
del blanco
y la luz
que refleja
el Cristal
de tu corazón.
desordenaba tus enaguas
y tú reías
como una novia,
con la inocencia
del blanco
y la luz
que refleja
el Cristal
de tu corazón.
viernes, 6 de febrero de 2026
Pájaros
Doy de comer
a los pájaros,
pequeñas sombras
rondando el patio.
Alba de suaves plumajes
que siembran el cielo
de dudas y milagros.
Llevan nombres
ahuecados en las alas.
Miro
como si el aire
se detuviera
sobre mis manos
cuando las rozan
picoteando las migas de pan.
Intento evocar
el aleteo sutil.
Cristales infinitos
sobre mi falda.
(imagen recogida en Google)
domingo, 25 de enero de 2026
El Corsét
Nuevo reto del Dulce Caballero
Iba a llegar tarde a la Fiesta del Caballero misterioso.
Era la primera vez que la invitaban a un evento así, con lo cual había preparado todo con extremo cuidado y mimo para estar a la altura de las consignas del protocolo de esa fiesta.
Salió apuradísima de la casa, sin maquillar,con una coleta, sus vaqueros de la suerte y una camiseta blanca. Ya habría tiempo de engalanarse allí, ya que se les ofrecía esa posibilidad, para estar más cómodas y tranquilas.
Su coche arrancó velozmente y respiró nerviosa comenzando la aventura.
Cuando llegó a la mansión (porque no podía llamarla de otra manera, era imponente), aparcó su coche, bajó apurada, porque estaban todas las ventanas abiertas e iluminadas,se oía música, y muchas voces y risas. Era tarde ya!
Abrió el maletero para coger sus cosas , tardar lo menos posible y sobre todo, entrar desapercibida para no dejarse ver antes de estar lista y esplendorosa.
Pero sus preciosos ojos se abrieron con espanto al comprobar que el maletero estaba…vacío!
No había maleta,no había nada de nada…solo la vieja toalla de playa y unas bolsas sueltas. Con las prisas había dejado todo al lado de la puerta al salir corriendo de la casa.
Qué horror! Qué iba a hacer ahora? Como explicaría lo sucedido? Mejor irse sin avisar? Quedarse y explicar? No quería perder una posible y futura invitación. Si se iba ahora no podría conocer las famosas fiestas y seguro nunca más sería tenida en cuenta.
No sabía si reírse,llorar,o ponerse a gritar de la desesperación.
En el momento preciso en que decidía volverse a su casa, escuchó una voz detrás suyo preguntándole si tenía algún problema. Se giró en redondo encontrándose frente a frente con el que supuso era el anfitrión. Su smoking lujoso, su impecable figura, su porte y…principalmente porque lucía un negro antifaz de seda que dejaba adivinar unos ojos profundamente oscuros y un bastón con puño de plata rubricando la presentación.
Muy apurada y ruborizada explicó lo que había sucedido y disculpándose le dijo que se iría de inmediato.
El Caballero, la invitó a entrar por una puerta lateral, ofreciéndole la posibilidad de elegir en el cuarto de los trajes femeninos, lo que ella deseara. Quería que no se fuera y que pudiera vivir una de sus célebres fiestas de Fin de Año.
Finalmente decidió quedarse, a veces las oportunidades se dan una vez en la vida, y ella no quería arrepentirse de no haber experimentado esa.
Entraron silenciosamente por detrás de la casa, y él la invitó a subir a una de las habitaciones del piso superior.
Una vez vestida, debía elegir el sitio donde se producirían los encuentros, tenía tres opciones en el pergamino que iba a encontrar en el escritorio de la habitación de los trajes, y una vez elegido el encuentro, acudir y esperar.
A solas, en la habitación de los vestidos se maravilló con la cantidad de ropa, maquillajes, adornos y perfumes que allí podía encontrar. Comenzó a revisar los percheros, no había nada que le gustara particularmente, ella era informal, sencilla, sin demasiadas vueltas. No le gustaban los adornos y menos esos trajes tan extremados.
Dio vueltas por el cuarto, miró y remiró todo, y de pronto vio entre todas las faldas, enaguas, corpiños y guantes un impresionante corsé de extraordinaria seda china, color dorado envejecido, con bordados en un verde esmeralda, formando maravillosas hojas y flores de cerezo. Inmediatamente lo apartó para ponérselo. Pero tenía que elegir otra pieza para la parte de abajo, siguió buscando sin encontrar nada que le gustara de verdad e hiciera honor a esa maravillosa prenda. Qué iba a ponerse?
De pronto tuvo una idea irracional, pero, no del todo descartable…
Mientras imaginaba como hacerlo, comenzó a maquillarse, adornó sus preciosos ojos verdes con sombras doradas y marrones, remarcó sus pestañas y sus mejillas, se dio toques de brillo rojo sangre en la boca, y mirándose al espejo, se vio tan bonita que soltó su coleta esparciendo su larguísima melena sobre su espalda como una negra cortina de seda.
Y fue al mirarse cuando decidió como terminaría de vestirse…
Cerró la puerta y acudió a la Habitación Violeta.
Cumplió todas las premisas y esperó inquieta, de pie, con el corsé desabrochado por la espalda, sujetándolo con las manos sobre sus pechos.
Cuando el Caballero sutilmente tocó anunciando su llegada, ella sintió el frío que entró al abrirse la puerta. Su piel se erizó, pero, se quedó quieta, dándole la espalda.
El Caballero se acercó lentamente, y susurró con delicadeza con voz profunda y grave:
“ Eres muy atrevida eligiendo la ropa, tengo que reconocer que no solo me has sorprendido, sino que te miro y siento el deseo de acariciarte. Deja que te ajuste los cordones del corsé”
Êl se acercó casi hasta pegarse contra su espalda, sintió el aliento en el cuello y esperó los primeros tirones para cerrar el corpiño.
Pero no sucedió eso, de pronto sintió que por su espalda se deslizaba algo que ella no podía definir, algo que era suave y frío, pero de tacto agradable… desde su nuca hasta la última vértebra entre sus nalgas, en el sacro, el hueso sagrado, el que guarda las memorias ancestrales, el que despierta la energía cósmica. Y sintió como el poder ancestral femenino se elevaba anclándose en su sexo .Se giró entonces mirándolo a los ojos.
El Caballero tenía una negra fusta de cuero que golosamente recorría con sus dedos. Eso era lo que había sentido antes! Qué sensación maravillosa.
Los negros ojos de él recorrieron una vez más todo su cuerpo, con una sonrisa entre burlona y oscura, apretó los cordones del corsé sobre su cuerpo, la invitó a girarse y colocándose detrás de ella frente a un enorme espejo miró esa imagen tan erótica que reflejaba el cristal.
"Has sido una chica muy desobediente, nadie viene al Baile del Caballero eligiendo un corsé de seda antigua, una de las prendas más impactantes de mi vestuario de fiestas y se deja el vaquero desgastado y los pies descalzos”
Y con esa misma sonrisa, esa misma mirada oscura, hizo chasquear suavemente la fusta contra su otra mano.
Una nueva Invitación al Baile del Castillo!
Iba a llegar tarde a la Fiesta del Caballero misterioso.
Era la primera vez que la invitaban a un evento así, con lo cual había preparado todo con extremo cuidado y mimo para estar a la altura de las consignas del protocolo de esa fiesta.
Salió apuradísima de la casa, sin maquillar,con una coleta, sus vaqueros de la suerte y una camiseta blanca. Ya habría tiempo de engalanarse allí, ya que se les ofrecía esa posibilidad, para estar más cómodas y tranquilas.
Su coche arrancó velozmente y respiró nerviosa comenzando la aventura.
Cuando llegó a la mansión (porque no podía llamarla de otra manera, era imponente), aparcó su coche, bajó apurada, porque estaban todas las ventanas abiertas e iluminadas,se oía música, y muchas voces y risas. Era tarde ya!
Abrió el maletero para coger sus cosas , tardar lo menos posible y sobre todo, entrar desapercibida para no dejarse ver antes de estar lista y esplendorosa.
Pero sus preciosos ojos se abrieron con espanto al comprobar que el maletero estaba…vacío!
No había maleta,no había nada de nada…solo la vieja toalla de playa y unas bolsas sueltas. Con las prisas había dejado todo al lado de la puerta al salir corriendo de la casa.
Qué horror! Qué iba a hacer ahora? Como explicaría lo sucedido? Mejor irse sin avisar? Quedarse y explicar? No quería perder una posible y futura invitación. Si se iba ahora no podría conocer las famosas fiestas y seguro nunca más sería tenida en cuenta.
No sabía si reírse,llorar,o ponerse a gritar de la desesperación.
En el momento preciso en que decidía volverse a su casa, escuchó una voz detrás suyo preguntándole si tenía algún problema. Se giró en redondo encontrándose frente a frente con el que supuso era el anfitrión. Su smoking lujoso, su impecable figura, su porte y…principalmente porque lucía un negro antifaz de seda que dejaba adivinar unos ojos profundamente oscuros y un bastón con puño de plata rubricando la presentación.
Muy apurada y ruborizada explicó lo que había sucedido y disculpándose le dijo que se iría de inmediato.
El Caballero, la invitó a entrar por una puerta lateral, ofreciéndole la posibilidad de elegir en el cuarto de los trajes femeninos, lo que ella deseara. Quería que no se fuera y que pudiera vivir una de sus célebres fiestas de Fin de Año.
Finalmente decidió quedarse, a veces las oportunidades se dan una vez en la vida, y ella no quería arrepentirse de no haber experimentado esa.
Entraron silenciosamente por detrás de la casa, y él la invitó a subir a una de las habitaciones del piso superior.
Una vez vestida, debía elegir el sitio donde se producirían los encuentros, tenía tres opciones en el pergamino que iba a encontrar en el escritorio de la habitación de los trajes, y una vez elegido el encuentro, acudir y esperar.
A solas, en la habitación de los vestidos se maravilló con la cantidad de ropa, maquillajes, adornos y perfumes que allí podía encontrar. Comenzó a revisar los percheros, no había nada que le gustara particularmente, ella era informal, sencilla, sin demasiadas vueltas. No le gustaban los adornos y menos esos trajes tan extremados.
Dio vueltas por el cuarto, miró y remiró todo, y de pronto vio entre todas las faldas, enaguas, corpiños y guantes un impresionante corsé de extraordinaria seda china, color dorado envejecido, con bordados en un verde esmeralda, formando maravillosas hojas y flores de cerezo. Inmediatamente lo apartó para ponérselo. Pero tenía que elegir otra pieza para la parte de abajo, siguió buscando sin encontrar nada que le gustara de verdad e hiciera honor a esa maravillosa prenda. Qué iba a ponerse?
De pronto tuvo una idea irracional, pero, no del todo descartable…
Mientras imaginaba como hacerlo, comenzó a maquillarse, adornó sus preciosos ojos verdes con sombras doradas y marrones, remarcó sus pestañas y sus mejillas, se dio toques de brillo rojo sangre en la boca, y mirándose al espejo, se vio tan bonita que soltó su coleta esparciendo su larguísima melena sobre su espalda como una negra cortina de seda.
Y fue al mirarse cuando decidió como terminaría de vestirse…
Cerró la puerta y acudió a la Habitación Violeta.
Cumplió todas las premisas y esperó inquieta, de pie, con el corsé desabrochado por la espalda, sujetándolo con las manos sobre sus pechos.
Cuando el Caballero sutilmente tocó anunciando su llegada, ella sintió el frío que entró al abrirse la puerta. Su piel se erizó, pero, se quedó quieta, dándole la espalda.
El Caballero se acercó lentamente, y susurró con delicadeza con voz profunda y grave:
“ Eres muy atrevida eligiendo la ropa, tengo que reconocer que no solo me has sorprendido, sino que te miro y siento el deseo de acariciarte. Deja que te ajuste los cordones del corsé”
Êl se acercó casi hasta pegarse contra su espalda, sintió el aliento en el cuello y esperó los primeros tirones para cerrar el corpiño.
Pero no sucedió eso, de pronto sintió que por su espalda se deslizaba algo que ella no podía definir, algo que era suave y frío, pero de tacto agradable… desde su nuca hasta la última vértebra entre sus nalgas, en el sacro, el hueso sagrado, el que guarda las memorias ancestrales, el que despierta la energía cósmica. Y sintió como el poder ancestral femenino se elevaba anclándose en su sexo .Se giró entonces mirándolo a los ojos.
El Caballero tenía una negra fusta de cuero que golosamente recorría con sus dedos. Eso era lo que había sentido antes! Qué sensación maravillosa.
Los negros ojos de él recorrieron una vez más todo su cuerpo, con una sonrisa entre burlona y oscura, apretó los cordones del corsé sobre su cuerpo, la invitó a girarse y colocándose detrás de ella frente a un enorme espejo miró esa imagen tan erótica que reflejaba el cristal.
"Has sido una chica muy desobediente, nadie viene al Baile del Caballero eligiendo un corsé de seda antigua, una de las prendas más impactantes de mi vestuario de fiestas y se deja el vaquero desgastado y los pies descalzos”
Y con esa misma sonrisa, esa misma mirada oscura, hizo chasquear suavemente la fusta contra su otra mano.
jueves, 8 de enero de 2026
Pétalo
Pétalos
en la herida.
La realidad
es un suspiro,
trozos de mi
que no alcanzo
a recuperar.
Y la cruz de tus brazos,
custodios de mi tormento
celebran
el tiempo
sobre la carne.
Pétalos
en la herida.
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