Hoy, la
hora
de la
anteúltima noche
se hace
carne.
El amor
que
envuelve mis alas
a punto
de volar,
va
silenciando el murmullo
de este
corazón
que en
cada latido
se
despide.
Abro mi
alma
a ti
Guía de
mi camino,
a ti
esposo
de mi alma eterna.
Aquel
que me acompaña
con su
amoroso abrazo.
Aquel
que puso voz
a las
manos
de mi
dulce compañera.
A ti
mi
protección eterna,
mi ser
esencial amado,
a ti
te
siento
extendiendo
tu mano protectora
abrazándome.
Acompáñame
en el regreso.
Perdóname
cada paso en falso,
cada
pozo
en que
caí
levántame
otra vez.
Que ya
no hay tiempo.
Ya todo
ha sido.
Ya
quedan restos
de lo
que ya no soy.
Ámame
en esta imperfección
en este
feliz y doloroso regreso.