I
Sangró del verbo
al filo de una navaja sobre la lengua
dejando su roja estela.
La palabra
surge en carne viva.
II
Pinto flores
para no morir de otoño.
Y soy toda la tierra,
vientre fecundo
sembrado de brotes
en la humedad
de la simiente.
III
Desde la luna
el olor
de lo salvaje
retumba en mis oídos
y me convierte
en todo aquello
que había olvidado.