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lunes, 22 de octubre de 2012

El éxtasis de Verónica


                                                            I

Acaba de amanecer, y los primeros rayos de luz se cuelan a través de los vitrales de la capilla silenciosa.
Arrodillada en uno de los bancos, con la frente apoyada en sus manos entrelazadas , una delgada figura reza.
La hermana Verónica acude todos los días a la capilla del convento y su juventud destaca como una luz brillante en ese frío espacio consagrado a la oración. Se arrodilla sumisa en un banco y oculta el rostro entre sus manos, entregándose a sus rezos repitiendo los salmos aprendidos que resuenan fervorosos como letanías.
Pero a pesar de su concentración no puede evitar que sus ojos se claven una y otra vez, día tras día, en el ángel que asoma entre los santos de una de las sagradas imágenes que adornan la iglesia. Una rubia figura cubierta tan solo por un paño blanco entre sus delgadas piernas y cuyos brazos se unen amorosamente en el centro de su pecho pálido, casi transparente, con los dedos de las manos entrelazados. En su rostro enigmático los ojos se abren reverentes y la sonrisa es un gesto casi imperceptible.
Pero son esos inocentes ojos color turquesa los que arrebatan el corazón de la hermana Verónica, envolviéndola en un calor absolutamente humano, mientras que en las frías paredes , pareciera extenderse un halo de luz que une la mirada del ángel con el azorado corazón de Verónica, que siente como su alma se regocija con una sensación cercana al éxtasis. Y se confiesa confusa sin poder darle nombre a su pecado, estrujando con angustia un papel que guarda dentro del bolsillo de su hábito…una imagen del ángel adorado que arrancó secretamente de una de las enciclopedias de la biblioteca y a la que noche tras noche aprieta contra su corazón.
Sabe que lo que siente es algo cercano a lo prohibido, al deseo de tocarlo, de acercarlo a su pecho y sentir esa piel. Por eso se cuela por los pasillos que conducen a la iglesia cada vez que encuentra un motivo para ir a rezar.
Corre agitada por las galerías, y se inclina reverencialmente ante el altar. Y como siempre, una y otra vez, se promete no volver a elevar sus ojos ni su corazón ante la inocente imagen que con una sonrisa la invita a romper constantemente su promesa, cuando esa mirada fija se clava en sus pupilas y en su alma desolada, sintiendo como su pecho se llena de calor, sus mejillas arreboladas arden de gozo y de vergüenza y sus uñas se clavan en la palma de sus manos haciéndola sentir un doloroso placer.
-“Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores-“
“ Líbrame señor de todo mal, de toda tentación, por mi culpa, por mi culpa,”
 –“Ave María Purísima…” (No me mires, no quiero mirarte… Mírame por favor)
En la soledad de su cama, el temblor de su carne al mirar la figura que guarda entre sus vestiduras, la mantiene insomne hasta que por fin cae en el sopor de un sueño inquieto y febril, mientras comienza a iluminarse el cuarto al llegar el día.

                                                                  II

Todas las mañanas sale del convento con paso ligero, con el pan y las galletas que las monjas preparan para repartir entre los más necesitados que acuden a la asociación vecinal.
Camina presurosa sin mirar a nadie, concentrada en su reflexión, pero no puede evitar encontrarse con el mundo real, con lo que sucede tras los muros del convento, la gente, la calle, los negocios que reclaman con brillantes escaparates para que uno se detenga a mirar. Sobre todo el que ella mira fugazmente de reojo, y que promete una especie de eternidad, un “para siempre” que queda rondando como un eco en su cabeza.
Día tras día el corazón de Verónica late más de prisa cuando pasa por la puerta y es entonces cuando la idea comienza a crecer como una ligera pompa de jabón, casi como una voz celestial que responde a sus ruegos. Ha visto la puerta por donde puede entrar sin exponerse demasiado, y comprueba también que el interior no se ve desde la calle, protegido por unas persianas decorativas. Sólo unos dibujos adornan la puerta de entrada cruzados por un cartel que invita a atreverse.
Y hoy por fin va a entrar. La respuesta a su oración febril ha llegado, y en su mente los azules ojos angélicos brillan animándola a cumplir esa especie de pacto divino. Sabe que romperá un voto sagrado , pero en su éxtasis no puede sustraerse al deseo. Finalmente avanza con seguridad y abre la puerta.
Una vez dentro del local, despliega alisando nerviosamente con los dedos, la imagen arrugada que la acompaña siempre, la pone delante de los ojos del hombre que la mira con incredulidad y saca de su bolsillo un puñado de billetes que coloca sobre la mesa. Él entonces la acompaña por el pasillo hasta un pequeño cuarto iluminado por una lámpara dirigida hacia una camilla y le pide que se acueste mientras prepara lo necesario.
Verónica se sienta en el borde y abre con lentitud y cierto temor los botones de sus enaguas, enseñando la carne inmaculada de su pecho, como el corazón coronado de espinas del Señor, como una ofrenda sagrada.
Cuando el hombre vuelve a entrar, ella está ya preparada, con los ojos clavados en el techo, entregada al vértigo anticipado. Siente los dedos del hombre hurgar su piel, y entonces cierra los ojos cuando la aguja toca su pecho y el zumbido rompe el silencio de la habitación.
 –“Bendita tú eres entre todas las mujeres…”
–“Creo en la resurrección de la carne, la vida perdurable…”
 –“Perdona Señor mis pecados…no soy digna de recibirte”
 (Mírame por favor, no dejes de mirarme).
Y cuando todo acaba, se levanta despacio, acercándose al espejo. La imagen que ve es la de una virgen iluminada. Su secreto le hiere la piel y su pecho vibra por fin.
Abotonando rápidamente su túnica, sale del recinto, con el ángel tatuado para siempre en el pliegue interno de su pecho izquierdo.

Agosto de 2010




lunes, 8 de octubre de 2012

La basta ( Hacéme el favor...)


Leo...y flipo!


http://www.sylviadebejar.com/cuando-la-cama-solo-sirve-para-dormir-toca-revision/




Sí, claro, con el articulito de los cataplines, está muy bien para la teoría.

Pero hay que estar en el día a día, cuando todo a tu alrededor te chilla que estás inmersa en la puta rutina y que ya no tienes arrestos ,cojones,o malditas ganas de cambiar nada. Simplemente dejarte llevar,y bueno, así aletargada un día tras otro.

Qué mierda, no?

Cuando te vas a vivir con alguien es una pasada, bárbaro,genial…todo “brisha”y el sexo es lo mejor de todo. Coger a todas horas (o follar para que me entiendan, recuerden que soy sudaca) cada vez que cruzabas la mirada con él y tu coño se llenaba de vida, y tus pezones se inquietaban debajo de tu camiseta.

Y tocarlo, y comértelo a bocados a él era como si no existiese otra cosa más que su verga hambrienta de ti.

No me jodás. ¿Cómo se hace para volver a sentir algo así? Si a veces no soporto ni oírlo roncar a mi lado.

Ojo, que yo tampoco soy “aquesha” de la que se enamoró. La vida y el aburrimiento han ido apagándome el cuerpo.

De qué habla el articulito?

El hombre es un animal de costumbres, y es cierto, pero quedan aún ganas de hacer algo para no asfixiarnos más?

Lo que me pasa es que en el fondo me re jode, dejarme vencer, rendirme…

Pero es lo que hay.

No me hagan caso, hoy me levanté borde, peor que nunca en mi ordinariez, y eso que me estoy conteniendo.

Por lo menos putear, es como chillar por escrito….


domingo, 30 de septiembre de 2012

Nocturno


Mis tiempos son
los de la tierra
los de la repentina soledad
que se cuela
como un frío implacable
por la pared
de tu mirada.

Mis heridas
lúgubres párpados
abiertos
y mi boca,
una pausa
en la desmesura
de esta noche.

Y en esta confusión
de sombras,
no quiero que te quedes,
ni siquiera que tus huesos
como animales muertos
hagan de mi cuerpo
febril ceniza.
MAYO/010


jueves, 20 de septiembre de 2012

Oscura...(deseo,sola,yo)


Vi que la sombra de la noche se alargaba sobre las sábanas arrugadas entre nuestras piernas y decidí que tenía que irme ya.
Probablemente si amanece antes de que me vaya, todo se convertirá en lo de siempre. Y no quiero.
Esto forma parte de mi. Yo, sola, oscura, deseo.
Separada de todo lo demás. De todas las demás parcelas de mi vida.
Un punto y aparte. Oscura, yo, deseo, sola.
Otra piel apenas conocida que converge con la mía, para que permanezca intacta en mi memoria y que no se diluya como tantas cosas que olvidé de tanto recordarlas.
Es esta boca que come mi sexo la que arranca mis corazas, son sus dedos abriéndose paso entre mis nalgas, los que empapan de gozo mis tormentos. Es mi orfandad de piel la que  reclamo a este tiempo regalado.
Devorándolo. Ávida, cabalgo sin bridas al borde del precipicio en que caeré cuando me corra una y otra vez.
Y él recogerá en sus brazos mis gemidos. Esa franja de luz que asomará un instante en nuestros ojos, sin preguntas ni respuestas.
Antes de que se haga de día.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Cosas que no quiero olvidar (fotos de mi alma)



Nací con miedo a vivir.
Por eso me faltaba el aire y me ahogaba.
El esfuerzo por parirme y el mío por nacer,nos dejó exhaustas.
El cordón se cortó limpiamente.Me separaron del cálido vientre para recostarme en el mecánico calor de una incubadora.
-"Mamá,mírame con tus dulces ojos grises".-
(donde despunta el amor y el miedo)


Llueve en el jardín de mi infancia.La niña de grandes ojos mira por la ventana.
Toda mi inocencia se va deslizando por el cristal,junto a las gotas.
Los duendes y las hadas de mi mundo me llevan por los cuentos hermosos de mi fantasía.
La niña silenciosa en su refugio.
En el espacio infinito entre la ventana y sus pupilas.
(donde nadie puede entrar)


El camino a la escuela es un paisaje distinto cada vez.
La niña de uniforme se viste de princesa, y los edificios son colinas abiertas a su paso.
Los príncipes enamorados se esconden tras los cristales de la mañana fría.
Las puertas del castillo encantando donde ella reina , se abren a su llegada y el clarín de bienvenida que suena de pronto,se convierte en la sirena estridente que llama a clase...
Dejo a mi princesa guardada entre las páginas de un libro y entro a clase.
(voy de la mano cálida de mi imaginación)


Las manos de mi padre huelen a maní.
Las trae escondidas en el abrigo de paño oscuro y cuando lo veo llegar del trabajo,me cuelgo de su brazo,esperando que saque sus manos calentitas y me deje olerlas para adivinar si ha vuelto despacio,comiendo con parsimonia los maníes y me ha guardado alguno.
A veces me mira y me acaricia la cara sin decir nada.
Otras,su mirada severa me traspasa.
( la niña se queda quieta para hacerse invisible)


Mis hermanos y yo vamos a la escuela cruzando la vía.
Llueve,llueve y llueve...ese olor permanece aún en mi memoria.
La mañana se inunda entre truenos y relámpagos, y la niña lleva de la mano a sus hermanos pequeños caminando ligero.
Bajo las capuchas,las caritas húmedas viven la aventura de intentar cruzar las calles.
Al llegar a una esquina,el agua lo cubre todo. Hasta el borde de las aceras.
Entonces,uno a uno,los cruzo trepados a mi espalda,aferrados con las piernas a mi cintura.
" Si me da fiebre,mamá,se quedará conmigo".
( el agua fría penetra súbitamente en los zapatos)


Daniel se acerca suavemente y la besa con cuidado.
La vela parpadea silenciosa y el pequeño desván se convierte en un milagro...jugamos a ser grandes.
El rito se inicia cada vez que las miradas se encienden curiosas y a salvo de testigos, entonces suben inquietos a la bohardilla oculta en el armario de la casa.
Y nos tocamos las manos y no se atreven a mirarse,y nos besamos,y no saben como.
Nuestras bocas urgentes se tantean y el placer líquido de sentir las lenguas resbalando entre los labios nos enreda en el primer pulso sexual tan conocido...tan extraño.
( ellos bajan en silencio. Sin mirarse.)



Cuando llega diciembre,el verano remueve perezoso mi ansiedad.
Mis pezones oscurecidos empiezan a humedecerse y mi abdomen se redondea armonioso y exhuberante.
Tus amorosas manos me sostienen en este viaje a la vida.Nuestro abrazo,es un delicado paréntesis,abarcando este corazón que late entre los dos.
Siente su cuerpo abrirse un amanecer,que por fin pone límite a la espera.
Y el dolor,la alegría,y el grito mezclándose con un pequeño llanto,cierra el círculo.
(la tarde infinita,derrama luz por los rincones.)



jueves, 30 de agosto de 2012

Espíritu



Libre.
Desencadenado y sin barreras
mi espíritu cabalga al trote
que marcan los pulsos
de la vida.

Desnudo.
Así quiero que sea
este hálito eterno
que me habita.

Espíritu.
Huella indeleble
identidad y cuerpo
de lo que voy viviendo.

(febrero/ 2012)




lunes, 20 de agosto de 2012

Las alas de Jacobo


  
Jacobo tiene alas.
Son alas transparentes con un matiz azulado que nacen desde el centro de sus omóplatos y se extienden hacia los costados formando una especie de corazón partido al medio. Él guarda ese secreto, mientras las toca palpando su extraña textura.
Cada día el espejo le devuelve una imagen casi etérea ,de una belleza sutil que queda grabada en su mirada, la que todos los días, observa esa especie de milagro, y lo hace sentir tan diferente. Jugando a ser un ángel.
No siempre sus alas se despliegan. Sólo ocurre si tiene miedo y la conocida sombra lo invade, o la emoción es demasiado intensa y la náusea acude a su garganta. Es entonces cuando siente ese particular mareo anunciando la sensación que extiende un calor entre sus hombros y la tensión apretando su columna.
Entonces vuela.
Cierra los ojos impulsándose hacia arriba y sus alas se abren translúcidas como generosos brazos, acercándolo a millones de soles.
Esencia pura, donde no existen sombras. Donde puede limpiar su corazón con tanta pena. Lejos de los pasos que anticipan la mirada del horror ordenando silencio. 
A veces querría no volver nunca, permanecer con los ojos cerrados y seguir volando hacia un feliz camino de retorno a la vida. Sin embargo, cuando siente que la calma vuelve, retorna a su cuarto, donde todo sigue igual, donde nada cambia.
Su vida transcurre en el limbo que oculta el cuarto de los pecados ajenos. Unos dedos fríos que rozaron avariciosos la inocencia , su boca que besó lo no deseado y el viscoso telón del olvido cubriéndolo todo.
El cielo está tan cerca de su ventana que podría tocarlo con solo asomarse. Su ansia es alcanzar ese cielo transparente.
Elevarse tanto como sea posible, por eso cierra los ojos y vuela. Para calmar los llantos insomnes y el hedor helado de morirse en vida.
Como ahora, que el calor de su espalda serpentea a lo largo de su columna centrándose entre sus omóplatos.
Como ahora, en que subido al marco de la ventana, siente que sus alas se abren infinitas y se lanza al vacío con los ojos bien abiertos. Nunca más cerrados.
Nunca más.
2/06/09


martes, 14 de agosto de 2012

Olvido


Hacía tanto frío
en ese espacio
de rocas y peces muertos.
Ese lugar extraño
en donde se había perdido
el aire,
donde los huesos
se ahogaban sobre la orilla
 y desnudas de luz
huían las sirenas
olvidando sus nombres.
Hacía tanto frío
en el muro gélido
del agua.