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sábado, 5 de enero de 2013

Lúcida



De este amor
(tendido como un amante
que muerde el infinito)
sólo queda una certeza,
la justa medida
entre mi boca
y tu pupila ensordecedora.

De este amor
(irremediable tu piel
en mi recuerdo)
caen los sueños ,
deshilachados sueños
que habitaron
el frágil delirio
de nuestro tiempo.

Y me atreví a morir
sin darme apenas cuenta
de que mi corazón latía
en un espacio roto,
entre el cielo y el quebranto
donde todo deja de ser
y la oscuridad se queda sin final.






domingo, 30 de diciembre de 2012

Un cuento navideño



La Navidad llega estrepitosa como siempre, con su obligada felicidad, llena de luz y color en la voz de villancicos. Todo se cubre de guirnaldas y purpurina.
Un gato detrás de una ventana mira el titilar de las luces reflejadas, mientras mordisquea indiferente la abundante comida de su plato, al calor de la chimenea.
En la calle, toda la pobreza, en las heladas manos de un sin nombre, que revuelve la basura de los contenedores.
Otro año es Navidad.



sábado, 15 de diciembre de 2012

Colmillos.


 Solo puedo decir,que cuando me sonrió y vi sus colmillos algo prominentes que le daban un aire entre felino y vampírico,lo único que deseé era que se clavaran en mi cuello.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Qué quiero? (Maru..)


El eructo rebota contra el silencio de la cocina, y me trae de golpe a la realidad.
Te miro, enfocándote con mis ojos, que hace un momento divagaban por otras fantasías, y es como si no te conociera.
No entiendo porqué te has convertido en esto.
Me recuerdas a Homer Simpson. Sólo te faltan los 3 pelos en la calva.
Mi Marge interna ,sufre, y se cabrea, y siente asco.
Mira que intento seguir amándote, intento seguir buscando algo que me lleve a desearte, aunque solo sea en ese mundo feliz en el que me recreo y que solo a mi me pertenece.
Pero no puedo dejarte entrar, eres demasiado real, demasiado marido, para mi fantasía.
Luego te enfadas si no quiero sexo. Pero es que te has mirado? 
Te crees que con esa camiseta vieja y ese calzoncillo, puedes despertar mi deseo? 
Mira que me lo curro eh? Me mantengo en forma, sé que te gusto ,sé que me deseas.
Pero si a mi me da igual ponerme un tanga que una braga, pero sé que a ti te “pone” que me ponga sexy!
 No quieres jugar conmigo. Tu fantasía ha muerto.
 –“Son años ,ya”- me dices- 
-Y qué más da?- pienso, digo, grito dentro de mi corazón abatido.
-“Qué quieres “- preguntas molesto , como si todo fuera un trámite.
Qué quiero?- Me digo a mí misma…
 No me atrevo a responderme.


viernes, 23 de noviembre de 2012

El viajero oscuro


Lo sintió llegar como una corriente helada tan temida y conocida, apenas se sentó en el coche. Cerró los ojos apoyándose en el respaldo, intentando inútilmente que no la invadiera.

Pero la sombra crecía a medida que se acercaban al aeropuerto.

Una forma oscura y temible agazapada en cualquier rincón, esperándola, acechándola.

Esta vez había subido al coche con ella; otras, aparecía cuando facturaba el equipaje, y muchas, asaltándola en medio del sopor producido por las pastillas, cubriéndola de un sudor helado. Incluso alguna vez, creyendo que por fin había logrado derrotarlo, cuando llegaba al asiento del avión, él la esperaba con esa risa siniestra que golpeaba su corazón asustado.

Y se hacía dueño de ella, la traspasaba como si fuera transparente y permeable, le sugería con aliento letal terroríficas imágenes de sangre y hierros retorcidos y cada vez que el avión se movía, o escuchaba algún ruido extraño, sentía aterrorizada como un dedo frío y esquelético trepaba por su espina dorsal helándole la sangre y los huesos, quitándole el aire del pecho, ahogándola de pavor.

Unas garras filosas le atenazaban la garganta sin dejar que el oxígeno bajara a sus pulmones.

Esa tarde volaba con él clavado en sus entrañas como una sanguijuela hambrienta.

En su angustia se aferraba a los apoyabrazos, con los labios apretados , intentando alejar todos los fantasmas que bebían de su náusea.

Las horas transcurrían con lentitud dejándola desolada y tensa, aún sabiendo que todo estaba bien y que no había peligro.

Sin embargo él se encargaba de hostigar su alma cada vez que lograba relajarse lo suficiente como para aquietar el latido furioso de su corazón.

Solo ansiaba llegar de una vez, refugiarse en su coche y sentirse viva de nuevo.

El avión perdía altura sacudiéndose un poco ,vibrando a medida que se aproximaba a la tierra y ella respiraba agitada esperando el momento en que anunciaran que podían levantarse de sus asientos y acabar con esa pesadilla.

Cuando por fin pudo incorporarse su cuerpo aún temblaba, y respirando hondo ,se dio cuenta de que él había desaparecido. Como siempre. Hasta el próximo vuelo.

Recogió el equipaje y se dirigió a su coche ligera pero agotada.

Condujo por la autopista , segura y feliz de volver a casa. Mientras tanto escucharía algo de música para relajarse, así que desvió la mirada hacia la radio para buscar la sintonía.

Repentinamente sintió en su mano el conocido tacto viscoso y frío... era él. Pero ¿cómo podía ser?

Desconcertada miró hacia los costados y por el retrovisor buscando lo invisible, sin fijarse en el camión que venía en sentido contrario.

Ninguna respuesta llegó a tiempo, oyó tan solo esa risa gutural.

Un segundo antes de que su cabeza se estrellara contra el parabrisas.

Un segundo antes de que lo entendiera todo.



martes, 13 de noviembre de 2012

Hojas


Hojas negras.
Látigos
fustigando el aire.
Mis huesos doloridos
cierran los ojos
y nada queda.
Sólo las hojas
que van y vienen
por este universo
sin remedio.

Déjame.
Déjame
con mis errores
sobre la boca.
Voy a matar
esta sed
con un solo recuerdo.


lunes, 22 de octubre de 2012

El éxtasis de Verónica


                                                            I

Acaba de amanecer, y los primeros rayos de luz se cuelan a través de los vitrales de la capilla silenciosa.
Arrodillada en uno de los bancos, con la frente apoyada en sus manos entrelazadas , una delgada figura reza.
La hermana Verónica acude todos los días a la capilla del convento y su juventud destaca como una luz brillante en ese frío espacio consagrado a la oración. Se arrodilla sumisa en un banco y oculta el rostro entre sus manos, entregándose a sus rezos repitiendo los salmos aprendidos que resuenan fervorosos como letanías.
Pero a pesar de su concentración no puede evitar que sus ojos se claven una y otra vez, día tras día, en el ángel que asoma entre los santos de una de las sagradas imágenes que adornan la iglesia. Una rubia figura cubierta tan solo por un paño blanco entre sus delgadas piernas y cuyos brazos se unen amorosamente en el centro de su pecho pálido, casi transparente, con los dedos de las manos entrelazados. En su rostro enigmático los ojos se abren reverentes y la sonrisa es un gesto casi imperceptible.
Pero son esos inocentes ojos color turquesa los que arrebatan el corazón de la hermana Verónica, envolviéndola en un calor absolutamente humano, mientras que en las frías paredes , pareciera extenderse un halo de luz que une la mirada del ángel con el azorado corazón de Verónica, que siente como su alma se regocija con una sensación cercana al éxtasis. Y se confiesa confusa sin poder darle nombre a su pecado, estrujando con angustia un papel que guarda dentro del bolsillo de su hábito…una imagen del ángel adorado que arrancó secretamente de una de las enciclopedias de la biblioteca y a la que noche tras noche aprieta contra su corazón.
Sabe que lo que siente es algo cercano a lo prohibido, al deseo de tocarlo, de acercarlo a su pecho y sentir esa piel. Por eso se cuela por los pasillos que conducen a la iglesia cada vez que encuentra un motivo para ir a rezar.
Corre agitada por las galerías, y se inclina reverencialmente ante el altar. Y como siempre, una y otra vez, se promete no volver a elevar sus ojos ni su corazón ante la inocente imagen que con una sonrisa la invita a romper constantemente su promesa, cuando esa mirada fija se clava en sus pupilas y en su alma desolada, sintiendo como su pecho se llena de calor, sus mejillas arreboladas arden de gozo y de vergüenza y sus uñas se clavan en la palma de sus manos haciéndola sentir un doloroso placer.
-“Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores-“
“ Líbrame señor de todo mal, de toda tentación, por mi culpa, por mi culpa,”
 –“Ave María Purísima…” (No me mires, no quiero mirarte… Mírame por favor)
En la soledad de su cama, el temblor de su carne al mirar la figura que guarda entre sus vestiduras, la mantiene insomne hasta que por fin cae en el sopor de un sueño inquieto y febril, mientras comienza a iluminarse el cuarto al llegar el día.

                                                                  II

Todas las mañanas sale del convento con paso ligero, con el pan y las galletas que las monjas preparan para repartir entre los más necesitados que acuden a la asociación vecinal.
Camina presurosa sin mirar a nadie, concentrada en su reflexión, pero no puede evitar encontrarse con el mundo real, con lo que sucede tras los muros del convento, la gente, la calle, los negocios que reclaman con brillantes escaparates para que uno se detenga a mirar. Sobre todo el que ella mira fugazmente de reojo, y que promete una especie de eternidad, un “para siempre” que queda rondando como un eco en su cabeza.
Día tras día el corazón de Verónica late más de prisa cuando pasa por la puerta y es entonces cuando la idea comienza a crecer como una ligera pompa de jabón, casi como una voz celestial que responde a sus ruegos. Ha visto la puerta por donde puede entrar sin exponerse demasiado, y comprueba también que el interior no se ve desde la calle, protegido por unas persianas decorativas. Sólo unos dibujos adornan la puerta de entrada cruzados por un cartel que invita a atreverse.
Y hoy por fin va a entrar. La respuesta a su oración febril ha llegado, y en su mente los azules ojos angélicos brillan animándola a cumplir esa especie de pacto divino. Sabe que romperá un voto sagrado , pero en su éxtasis no puede sustraerse al deseo. Finalmente avanza con seguridad y abre la puerta.
Una vez dentro del local, despliega alisando nerviosamente con los dedos, la imagen arrugada que la acompaña siempre, la pone delante de los ojos del hombre que la mira con incredulidad y saca de su bolsillo un puñado de billetes que coloca sobre la mesa. Él entonces la acompaña por el pasillo hasta un pequeño cuarto iluminado por una lámpara dirigida hacia una camilla y le pide que se acueste mientras prepara lo necesario.
Verónica se sienta en el borde y abre con lentitud y cierto temor los botones de sus enaguas, enseñando la carne inmaculada de su pecho, como el corazón coronado de espinas del Señor, como una ofrenda sagrada.
Cuando el hombre vuelve a entrar, ella está ya preparada, con los ojos clavados en el techo, entregada al vértigo anticipado. Siente los dedos del hombre hurgar su piel, y entonces cierra los ojos cuando la aguja toca su pecho y el zumbido rompe el silencio de la habitación.
 –“Bendita tú eres entre todas las mujeres…”
–“Creo en la resurrección de la carne, la vida perdurable…”
 –“Perdona Señor mis pecados…no soy digna de recibirte”
 (Mírame por favor, no dejes de mirarme).
Y cuando todo acaba, se levanta despacio, acercándose al espejo. La imagen que ve es la de una virgen iluminada. Su secreto le hiere la piel y su pecho vibra por fin.
Abotonando rápidamente su túnica, sale del recinto, con el ángel tatuado para siempre en el pliegue interno de su pecho izquierdo.

Agosto de 2010




lunes, 8 de octubre de 2012

La basta ( Hacéme el favor...)


Leo...y flipo!


http://www.sylviadebejar.com/cuando-la-cama-solo-sirve-para-dormir-toca-revision/




Sí, claro, con el articulito de los cataplines, está muy bien para la teoría.

Pero hay que estar en el día a día, cuando todo a tu alrededor te chilla que estás inmersa en la puta rutina y que ya no tienes arrestos ,cojones,o malditas ganas de cambiar nada. Simplemente dejarte llevar,y bueno, así aletargada un día tras otro.

Qué mierda, no?

Cuando te vas a vivir con alguien es una pasada, bárbaro,genial…todo “brisha”y el sexo es lo mejor de todo. Coger a todas horas (o follar para que me entiendan, recuerden que soy sudaca) cada vez que cruzabas la mirada con él y tu coño se llenaba de vida, y tus pezones se inquietaban debajo de tu camiseta.

Y tocarlo, y comértelo a bocados a él era como si no existiese otra cosa más que su verga hambrienta de ti.

No me jodás. ¿Cómo se hace para volver a sentir algo así? Si a veces no soporto ni oírlo roncar a mi lado.

Ojo, que yo tampoco soy “aquesha” de la que se enamoró. La vida y el aburrimiento han ido apagándome el cuerpo.

De qué habla el articulito?

El hombre es un animal de costumbres, y es cierto, pero quedan aún ganas de hacer algo para no asfixiarnos más?

Lo que me pasa es que en el fondo me re jode, dejarme vencer, rendirme…

Pero es lo que hay.

No me hagan caso, hoy me levanté borde, peor que nunca en mi ordinariez, y eso que me estoy conteniendo.

Por lo menos putear, es como chillar por escrito….