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lunes, 9 de octubre de 2017

Contraluz

Debo olvidar
esta incertidumbre
donde revolotea
el olor angustioso
de la pérdida
y se detiene
en el ácido contorno
que me hace temblar
de desamparo.

Quiero decir que duele
esta tóxica tristeza
pegada a los huesos.
prefiero la orfandad mezquina
de tu piel,
a vivir
esperando tu aliento
en la curva de mi cuello.


domingo, 24 de septiembre de 2017

Autorretrato


Desde la mirada
más poética de la lucha,
y en el otoño de mi vida,
el alma
Se engrandece de gozo.
He caminado torpemente
enarbolando espadas
que no me pertenecían.
Pesadas y oscuras,
poderosas e hirientes
que solo lograron
doblegar mi cuerpo.
Pero mi sangre…
mi sangre  rugía sin piedad,
con un clamor atroz
reivindicando mi vida
en cada guerra.
Y finalmente,
casi como si la humanidad
detuviera su paso
-automatizado y febril-
el amor amaneció.
Cargado de esperanzas
inundándome de luz,
recogiendo cada trozo herido
de mi carne.
Besando silenciosamente
mis párpados.







(Podrás ver este poema y muchísimos y bellísimos más en la página de Ginebra Blonde, "Varietés, o en el enlace adjuntado aquí arriba)

http://varietes-ginebra.blogspot.com.es/

martes, 12 de septiembre de 2017

MARU QUEMA SUS NAVES ( con sus locas a cuestas, obvio)


( Aviso que vas a leer palabras muy explícitas, mis locas y yo no concebimos hablar de sexo o hacer el amor con metáforas )


Hoy iba a ser el día.
De pie, frente al espejo me probaba la ropa y la descartaba con la misma rapidez.
Estaba tan nerviosa y excitada que sabía-sin haberlas oído aún-que iba a ser un “día de locas”.
Por qué? Porque iba a encontrarme con él por fin.
Nos habíamos conocido por Internet hacía unos cuantos meses y nos separaba solo un teclado ( y muchos años de diferencia en mi contra…estaba loca? Sí, obvio, indudablemente, pero, ya había librado suficientes batallas con otras pieles…porque no vivir mi fantasía más oculta? )
Contrariamente a lo que se suponía que tenía que hacer, me había rebelado contra todo lo previsible, concreté un encuentro- un café, en principio- y aquí estaba, histérica, intentando encontrar una ropa que me hiciera: joven, atractiva, sexy , flaca y sobre todo que me hiciera sentir bien!
Por eso estaba tan tensa…qué me iba a poner? Me miré fijamente al espejo con la mente en blanco, y ese mínimo instante de vacío fue suficiente para que desde mi lóbulo parietal izquierdo se asomara sin ningún pudor ni ridículo, la Ordinaria. – Che, vestite de una vez y dejá de mirarte al espejo como una boluda. Elegí una ropa que te marque bien las tetas y ese culazo que tenés y andáte “shá”.
Cerré los ojos y pensé- mmmmm, Dios… ya están aquí!
La Oscura, que esperaba con libidinosa paciencia en el lóbulo opuesto, no se hizo esperar y me soltó sin anestesia: -Nena, ponte ese vaquero que te calza perfecto y esa camisa negra que te hace unas tetas preciosas.  Ah! Y sin sujetador…obvio!
Me puse el pantalón que en efecto me encantaba como me quedaba, me saqué el sujetador y me probé la camisa, analizándome con lupa de frente y de perfil  en el espejo.
Mmmm…no te hace las tetas un poco caídas? Vas a salir con esa pinta?- me ladró la Neura empezando a irritarse, pero la Niña saltó en mi defensa y me tranquilizó: -“estás preciosa, suéltate el pelo, píntate los labios y vete.
Basta! Dije en voz alta, recogí mi bolso, la chaqueta sobre los hombros, me solté el pelo y salí al encuentro ocultándome detrás de mis gafas de sol.
Llegué al bar con unos minutos de antelación y me senté cerca de una ventana. Pedí un café y empecé a mirar a todos los que entraban. Me iba relajando a medida que pensaba como sería el encuentro. Las miradas, la piel, las sonrisas…lo habíamos imaginado tantas veces!
Saqué mi espejito y me miré.
-Estás cachonda nena! soltó la muy Ordinaria.
-Cachonda no, loca! espetó la Neura sibilinamente.
-Yo no te digo nada…pero sientes como se moja tu sexo de solo imaginarlo? Soltó acertadamente la Oscura.
-Déjenla en paz- dijo la Niña con esa madurez e inocencia que solo ella tiene.
Cerré el espejo de golpe, y todas se callaron a la vez, justo en el momento en que levantaba la vista y lo vi entrar, quitándose sus gafas de sol mirando hacia todos lados buscándome.
De pronto sentí que estaba en el lugar adecuado. Su aspecto algo desvalido hizo que mi corazón latiera de alegría.
Me levanté y él me rodeó en un apretado y amoroso abrazo. Me encantó su figura, su tacto, su olor. Cómo me miraba directamente a los ojos. Reconocí esa mirada que prometía pero que también deseaba.
No podía pensar! Las locas se habían callado por fin! Estaban mudas y encantadas! Esto empezaba bien!
Entonces me dediqué a disfrutar relajadamente de la charla, de las miradas, de esos mínimos roces, de esa tensión sexual que iba creciendo y se disparaba cuando nos reíamos o nos mirábamos en silencio. Me olvidé de los años que nos separaban, que se iban diluyendo con el roce casual de las manos o cuando su dedo índice hacía círculos alrededor de la taza de café. (-Quiero ese dedo sobre mi clítoris- me susurró la Oscura al oído).
A medida que pasaba el tiempo la extraña y palpable sensación de deseo inevitable que crecía entre los dos se resolvió cuando adelantando el torso por encima de la mesa  clavó sus ojos en mi boca y me dijo- “quiero follarte”- y yo supe que todo culminaría de la manera que tantas veces habíamos imaginado. Asentí. Húmeda y deseosa. Dentro de mi cabeza se oyó un murmullo generalizado, algunas risitas, aplausos, toses y suspiros…Hice oídos sordos a mis locas, y salimos del bar para subir a un taxi que nos llevó hasta su casa.
Entramos en silencio, la tensión era palpable. Me tomó de la mano y me hizo entrar en el oscuro salón. La puerta se cerró y sentí como él se alejaba.
Apoyé mi espalda contra la pared y dije su nombre. Se encendió entonces la tenue luz de una lámpara que iluminó su delgada silueta sentada en un sillón. Me miraba y movía suavemente sus labios.
-Me voy a morir de placer- pensé.
-No te vas a morir ni de coña, te lo vas a “foshar” enterito, y si te morís que sea  de correrte cogiendo  como una bestia- me ordenó la muy Basta en pleno apogeo de ordinariez.
-Ábrete la camisa, descúbrete los pechos. El que se va a morir es él cuando vea como tienes los pezones- susurró la Oscura, ya muy caliente.
La Neura protestaba por mi inconsciencia, mi irresponsabilidad, mi falta de vergüenza…y la Niña estaba tan distraída con todo lo que sucedía que no dijo nada.
Cuando desabroché mi camisa y mis pechos quedaron descubiertos, en dos zancadas lo tuve a un centímetro de mi boca. Oscura de un empujón me pegó a su cuerpo y busqué su boca generosa, tan sexual y caliente moviéndose al ritmo de la mía.
Me acarició los pechos, besó mi vientre, y girándome contra la pared se pegó a mi espalda acoplándose a cada curva de mi cuerpo.
Nos buscamos las bocas, la piel, los sexos con deleite, con el deseo liberado, con el ansia de no dejar sin besar cada espacio que íbamos descubriendo.
Una vez más dejé de pensar, me dejé llevar por ese camino sin retorno, ávida, caliente y feliz. Disfrutando de cada centímetro de esa piel tan ansiada, de su boca hambrienta que me devoraba golosamente, que vibraba sobre cada poro de mi cuerpo.
Mis locas se retiraron mudas.
Agradecí internamente ese silencio porque solo quería escuchar el sonido de los besos, de nuestras lenguas en duelos interminables, de su boca en mi sexo arrancándome los orgasmos más intensos, y de la mía besando y lamiendo su pene con deleite, acariciándolo con la lengua y con mis manos.
Entonces me hizo girar y me acosté boca abajo, levanté las caderas y mi trasero sosteniéndome con las manos. Besó mi espalda y sus dedos expertos se perdieron en mi sexo.
Cuando por fin me penetró, la Ordinaria no pudo aguantarse y me gritó. –Madre mía, por favor, la tiene como me gusta a mi y es toda mía! Qué más querés boluda! Querés todo, dáselo todo!
-Oh, mira como está de cachondo, disfrútalo enterito para ti cariño, es todo tuyo, gózalo, disfruta de tu cuerpo, mira como se pone con solo lamer tu coño! Eres tú, caliente y hambrienta la que lo vuelve loco!- murmuraba la Oscura, corriéndose una y otra vez.
La Neura había desaparecido por fin, no se manifestaba, y yo no quería ni acordarme de ella, y la Niña…ella solo se dejaba llevar y disfrutaba del momento, entregada y feliz…ella sí que sabía!.
Sus jadeos atravesaban mi piel como pequeñas agujas de placer anunciando que se iba a correr. Y yo quería verlo. Entonces giré mi cabeza y vi el momento preciso en que apretando sus labios y clavando sus ojos en mi, se hundió con una profunda embestida y se corrió por fin liberando todo el aire de su pecho.
-Mastúrbate y córrete otra vez- me ordenó Oscura gimiendo en mi oído y yo obediente estallé una vez más en otro orgasmo, sintiendo aún su pene dentro de mi.
La Ordinaria aplaudía diciéndome:- Diosa!! Sos lo más! Lo dejaste muerto vos a él! Esto es un polvo! Esto es “coger” como dios manda!
La Neura se asomó una décima de segundo con cara de culo y me dijo:- Estás loca, no tienes vergüenza, una mujer de tu edad con ese chico…blablablabla…
En ese momento la mandé a la mierda y me enredé nuevamente en la piel lujuriosa y caliente de ese hombre que me había devuelto a la hembra que había perdido.
Hembra con hambre de hombre.
Nos besamos y nos tocamos sin querer dejar de hacerlo. Enredados, susurrándonos esas palabras que nos conectaban y nos volvían a encender una y otra vez en esa noche increíble.
Mientras lo miraba fumar en la cama lo besé por enésima  vez, me levanté, y  desnuda me asomé a la ventana dándole la espalda - sabía que era su imagen favorita- mi culo dejándose entrever y acariciar por los pliegues de la cortina blanca moviéndose suavemente por la brisa.
Mentalmente les rogué a mis locas que por favor, por esta vez, me dejaran “SER” Maru, la hembra, la hambrienta, la desnuda, la libre, la feliz.
Y por una vez, todas me hicieron caso.

( La versión oficial de esta historia... es solo nuestra.)




http://petitesluxures.bigcartel.com/
  (imagen recogida de internet Petites Luxures)

martes, 5 de septiembre de 2017

REGALOS DE CUMPLEAÑOS!

Hace unos días fue mi cumpleaños, y quería agradecerles a todos,cada saludo,cada beso cada abrazo,cada mensaje de cariño,cada recuerdo y cada regalo que he recibido! Me he sentido y me siento querida,respetada y sobre todo recordada con cariño siempre!
NO soy muy ducha trabajando con el Blog,pero, quiero dejar aquí los regalos que he recibido de personas queridas que me leen,que me comentan y que se han tomado un tiempo para prepararme algo hermoso , un recuerdo que guardaré siempre en mi corazón!

GRACIAS INMENSAS A TODOS!
quedan muchísimos mensajes de amor en mi Facebook,en mi Wasap, en mi teléfono,en mi correo!
Aquí están mis amigos blogueros!

ALMA ,querida mía, que me sorprendiste la primera con este relato tan precioso, que me emocionó y me hizo vibrar de cariño!
(pincha en la imagen)



AURORATRIS, mi preciosa y serena compañía! me iluminaste con esta poesía,y estas imagenes tan queridas para mi!



DEMIAN, mi amigo entrañable, extrañado...gracias por acordarte!



MARIOSE, mi rubia querida, escritora, trabajadora, llena de fuerza y un  rayo de luz en mi vida!



MARIA PERLADA, que con su delicadeza y femineidad,siempre tiene algo precioso que dar y expresar!


DULCE, el caballero del erotismo, el dulce hombre que regala generosamente palabras de amor y sensualidad, me sorprendió con esta entrada tan preciosa!

https://eldulcesusurro.blogspot.com.es/2017/09/lunaroja.html?zx=6e77771e6e816ad


domingo, 27 de agosto de 2017

DIVERTIMENTO EROTICO ( las bolas chinas)

 
Olivia abrió la cajita de plástico y con delicadeza levantó el cordel blanco que unía las dos esferas de látex color carne.
Las bolitas, del tamaño de una pelota de ping pong, eran suaves y pesadas y al moverlas podía sentir el vibrar de la esfera pequeña que había dentro de cada una para que al usarlas y moverse vibraran ocasionando ligeros golpeteos dentro de la vagina.
En ese momento, con las bolas pendiendo delante de sus ojos pensó en probarlas de inmediato. Así que se quitó el pantalón y la braguita, recostándose en la cama.
Abrió las piernas, mientras con una mano separaba los labios de su sexo súbitamente húmedos y tiernos, con la otra introdujo despacio una bola detrás de la otra, que se deslizaron dentro de su vagina con un ligero temblor.
Ambas habían desaparecido de la vista, pero Olivia las sentía llenando su interior.
Cerró las piernas y sacudió un poco la pelvis, sintiendo una ligera vibración. Sonrió y se incorporó dando unos pasos por el cuarto, las bolas descendieron pesadamente y resbalaron por su estrecha vagina. Ella apretó instintivamente.
Tomó el hilo que sobresalía entre sus labios vaginales y tiró levemente hacia fuera. Una de las bolas intentó asomarse y ella la empujó suavemente hacia adentro sintiendo como presionaba su interior.
Decidió entonces salir a la calle con su nuevo juguete escondido dentro de ella y caminar como si nada sucediera, pero sabiendo que a cada paso sentiría el golpeteo y el peso del látex.
Caminó mirándose en los escaparates. El vaquero ajustado se calzaba perfectamente a sus nalgas.
Solo ella notaba el cosquilleo. Solo ella notaba como iba humedeciéndose.
A medida que avanzaba por las aceras comenzó a tener la sensación de que las bolitas bajaban más de lo debido.
Las sentía deslizarse con lentitud. Contrajo las nalgas y la pelvis apretando el útero.
Instantáneamente la sensación cesó, pero al seguir caminando el peso de las esferas descendiendo la obligó a detenerse nuevamente.
El hecho de verse en ese apuro, la hizo reír nerviosamente pues ya sentía que una asomaba por la vagina, rozando la abertura de su sexo. Volvió a apretar pero ya estaba allí.
Se miró la entrepierna en el cristal de un negocio. No se notaba nada, sin embargo ella estaba empapada, nerviosa, divertida y... excitada.
Nadie parecía darse cuenta, pero se sentía señalada y con todos los ojos puestos en su sexo.
Una de las bolas al seguir su descenso rozó su clítoris presionado por el pantalón y la hizo estremecer.
A punto de echarse a reír sin remedio, o de bajarse ahí mismo el pantalón y colocarse la bendita bola indiscreta, optó por entrar en una de las tiendas.
Sin mirar apenas nada, recogió al vuelo una percha con algo colgando.
Sus ojos recorrían nerviosamente el local buscando el probador. Avanzó velozmente, con su vagina lista para desembarazarse de esas intrusas tan placenteras.
Muchos de los probadores estaban ocupados así que buscó entre los últimos, encontrando uno en el que entró rápidamente. De un tirón corrió la cortina de tela que la aislaba de la vista de todos y se desabrochó el pantalón.
Apoyó la espalda contra el tabique que la separaba del otro probador, mientras se sentaba en el pequeño banco de madera y deslizó con prisa su mano dentro del elástico de la braga.
Su dedo tocó la humedad caliente del sexo y el clítoris respondió vibrando ante el roce con un latido que la hizo contener el aliento.
Mirándose al espejo, entrecerró los ojos, y separando las piernas un poco más se acarició suavemente, jugando a empujar hacia adentro la bola caliente que intentaba asomar por su vagina.
En un juego sensual y silencioso, empujó y tiró de la cuerda que unía las esferas sintiendo como crecía su excitación y como los labios de su sexo se expandían y mojaban.
Apretó la boca para que no saliera el ronco gemido que le oprimía la garganta.
Ya no había vuelta atrás y el orgasmo era inminente.
A lo lejos se oían las voces de vendedores y clientes que entraban y salían de los probadores…algunas peligrosamente cercanas a ella. Pero en esa especie de burbuja inesperada, Olivia estaba sola, conectada al placer de su placer.
Deslizando el pantalón y la braga hacia abajo, liberó una de sus piernas levantándola y apoyando el pié en el banco.
El sexo húmedo y resbaloso se abría ante sus ojos en el espejo del probador, devolviéndole una imagen fascinante y perturbadora.
El morbo de masturbarse casi en público la excitó hasta el punto de rozar cada vez con mayor rapidez el clítoris súbitamente turgente.
En su interior crecía el calor y la presión de las esferas que rozaban apretando sus puntos más sensibles la pusieron al borde del orgasmo.
Con una mano jugó a tirar del hilo. Las bolitas entraban y salían rítmicamente cada vez mas húmedas, y con la otra masajeaba su clítoris sintiéndose llena.
Olivia se miró apasionada en el espejo, sus pezones casi oscuros se marcaban a través de su ropa y por el temblor de su vientre supo que iba a correrse.
Y más…y más… y más.
Una descarga súbita le recorrió el cuerpo. El gemido ahogado se truncó con la respiración entrecortada.
Su clítoris estalló en mil latidos que se extendieron contrayendo su vagina y su dedo moviéndose al ritmo de cada contracción prolongó el orgasmo tan ansiado que se repartió en ondas cálidas por todo el cuerpo.
Cuando recuperó el aliento respiró hondamente. Sus ojos brillaban, se sentía tibia y relajada.
Miró alrededor, la percha con la ropa que ni había mirado tirada en el suelo, el bolso en un rincón, el pantalón y la braguita enredados en uno de sus tobillos.
La cortina del probador ondulando y los sonidos del exterior la devolvieron al momento donde todo y nada había sucedido.
Con delicadeza tiró del cordel que asomaba entre sus piernas y una tras otra las bolitas salieron sin dificultad. Estaban calientes y húmedas aún.
Improvisando un envoltorio con la braga las guardó dentro del bolso. Levantó el vaquero y al abrocharlo el contacto áspero de la tela rozó la sensibilizada piel de su sexo.
Salió del probador con la prenda colgando de la percha, su bolso en el hombro y acomodándose el pelo.
¿Todos la miraban?
¿Nadie la miraba?
Avanzó decidida sin darse vuelta, colgó la percha en alguna barra y, poniéndose las gafas de sol, respiró satisfecha y salió a la calle.




martes, 15 de agosto de 2017

mínimas

1-
Donde tú te quedaste,
en el pozo negro
de mis ganas,
hay una flor
que insiste en sobrevivirte.


2-
Quisiera saber
cuando caerá
la última hoja
de este poema.
De  este otoño
de versos.


3-
No existe
nada más
que el beso exhausto
ovillado en mi garganta.
Y tú,
sin saberlo.



4-
Tu voz
se desnuda
sobre mi pecho
besando su latido.
Mi corazón calla,
la herida habla.


5-
Si no fuera
por el íntimo discurso
de tus dedos,
mi sexo habitado
temblaría
esperándote.




miércoles, 2 de agosto de 2017

Mariposa de piedra

El horizonte es
una mariposa de piedra,
húmeda ceniza
que sangra tinta roja
y se santigua
como un penitente,
(esqueleto de una muerte
que no acaba).
No hay nada
que ampare la palabra.
Muere antes de volar
lo suficiente
siendo milagro
sus alas.