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viernes, 30 de agosto de 2013

Entretelas

Cuando escucho 
a mi corazón
(espiga de terciopelo)
someterse a la duda,
pongo el alma
en el cajón pequeño
del recuerdo,
donde los rezos de la tarde
dibujan mapas
y los caminos
siempre conducen
al olvido.

Recostado en la arena
de mi fantasía
(descalza y turbadora)
el tiempo aletea
con escamas de plata
su cola estelar
de cometa.
Y desde el fondo
impreciso
es feroz el latigazo
sangrante
de mis alas rotas.

Oigo el manso cristal
quebrado de luto
(sombra y alas de cuervo)
deshacerse en lluvia
sobre los cerros negros.


lunes, 19 de agosto de 2013

El viajero oscuro

Lo sintió llegar como una corriente helada tan temida y conocida apenas se sentó en el coche. Cerró los ojos apoyándose en el respaldo, intentando inútilmente que no la invadiera .

Pero la sombra crecía a medida que se acercaban al aeropuerto.

Una forma oscura y temible agazapada en cualquier rincón, esperándola, acechándola.

Esta vez había subido al coche con ella; otras, aparecía cuando facturaba el equipaje, y muchas, asaltándola en medio del sopor producido por las pastillas, cubriéndola de un sudor helado. Incluso alguna vez, creyendo que por fin había logrado derrotarlo, cuando llegaba al asiento del avión, él la esperaba con esa risa siniestra que golpeaba su corazón asustado.

Y se hacía dueño de ella, la traspasaba como si fuera transparente y permeable, le sugería con aliento letal terroríficas imágenes de sangre y hierros retorcidos y cada vez que el avión se movía, o escuchaba algún ruido extraño, sentía aterrorizada como un dedo frío y esquelético trepaba por su espina dorsal helándole la sangre y los huesos, quitándole el aire del pecho, ahogándola de pavor.

Unas garras filosas le atenazaban la garganta sin dejar que el oxígeno bajara a sus pulmones.

Esa tarde volaba con él clavado en sus entrañas como una sanguijuela hambrienta.

En su angustia se aferraba a los apoyabrazos, con los labios apretados , intentando alejar todos los fantasmas que bebían de su náusea.

Las horas transcurrían con lentitud dejándola desolada y tensa, aún sabiendo que todo estaba bien y que no había peligro.

Sin embargo él se encargaba de hostigar su alma cada vez que lograba relajarse lo suficiente como para aquietar el latido furioso de su corazón.

Solo ansiaba llegar de una vez, refugiarse en su coche y sentirse viva de nuevo.

El avión perdía altura sacudiéndose un poco ,vibrando a medida que se aproximaba a la tierra y ella respiraba agitada esperando el momento en que anunciaran que podían levantarse de sus asientos y acabar con esa pesadilla.

Cuando por fin pudo incorporarse su cuerpo aún temblaba, y respirando hondo ,se dio cuenta de que él había desaparecido. Como siempre. Hasta el próximo vuelo.

Recogió el equipaje y se dirigió a su coche ligera pero agotada.

Condujo por la autopista , segura y feliz de volver a casa. Mientras tanto escucharía algo de música para relajarse, así que desvió la mirada hacia la radio para buscar la sintonía.

Repentinamente sintió en su mano el conocido tacto viscoso y frío... era él. Pero ¿cómo podía ser?

Desconcertada miró hacia los costados y por el retrovisor buscando lo invisible, sin fijarse en el camión que venía en sentido contrario.

Ninguna respuesta llegó a tiempo, oyó tan solo esa risa gutural.

Un segundo antes de que su cabeza se estrellara contra el parabrisas.

Un segundo antes de que lo entendiera todo.




jueves, 8 de agosto de 2013

Neura..(Gorda!!!)


Querida amiga:

Estoy gordísima! Pero cómo me pude poner así si me paso la vida comiendo pechuguita y lechuga? Cuando me salieron estos “roshos”????

No puede ser!! Voy a partir en cuatro este espejo de mierda! Si “asher “ me veía más flaca? Porqué hoy,después de quince días de dieta, me peso en bolas y sólo bajé 100 gramos? Cómo puedo ser tan histérica? Arggggg..

¿Porqué te dicen que uno debe ser “uno mismo” y ser feliz por cómo es, si luego te venden todas esas dietas que prometen justamente eso,  ser “tú misma”(o sea otra, porque tú no bajas ni de coña) haciendo ese régimen, para luego seguir siendo la gorda que no se soporta ante el espejo?

Te escribo , casi siendo sho misma, (como dicen en todos los realities del mundo..."sé tú misma") como si fuera tan fácil guardar las formas y no parecer una fiera enardecida cada vez que me subo a la puñetera balanza...pero ese es otro tema de debate,( creo que la voy a tirar a la mierda) y yo he puesto mi cerebro en la nevera,( aunque no me cabe) porque estoy tan desneuronada ,que hoy fui a hacer la compra, y me puse morada comprando cosas congeladas....Y NO ME CABEN EN EL CONGELADOR!!!!!!!) Y SABÉS PORQUÉ??? porque mi marido, se hinchó “asher”, comprándose todos los helados disponibles que había en Mercadona… y mira que le pedí que se contuviera, pero nada, como si le hablara a la pared.(Claro como a él le da igual engordar o no)
No, si “sha” te digo..si tuviera que ser “sho” misma sería un Gurka,de esos que “degoshaban” a los pobres soldaditos en las Malvinas...
Asi, que no sé donde poner la cabeza. Qué alternativa al congelador hay?
Aah sí!!  Sacar unos cuantos "solomishos", meterlos en una bolsa reciclable de esas grandes, y meter la cabeza ahí mismo , luego, tirarme en el sishón a buscar nuevas dietas a ver si de una vez bajo esos kilos de mierda que me sobran...
Chau flaca...te dejo, porque tengo que hervir verduritas...
 Encontré una dieta, que dice que en cinco días bajás tres kilos, comiendo avena, piña en su jugo, verduras hervidas y “desashunando” té rojo, sin azúcar, media rodaja de pan integral , y media cucharadita de requesón sin sal .
Besos :
Sho




viernes, 2 de agosto de 2013

Patricia


Magia
de sombra y luz
en el discurso
de la mansa lluvia.

Dejo caer
la dulce infancia
para que juegues con ella.


20/3/13


miércoles, 24 de julio de 2013

Lazos

Desaté despacio los últimos lazos que me ataban a tu recuerdo.
Descolgué los besos de mi boca, y los guardé dentro del sobre donde descansan las caricias que nos dimos.

Y luego apagué la luz.
Fui cerrando puerta tras puerta, dejando atrás cada tristeza, cada pena por haberte llorado tanto.

Y caminé sin mirar atrás. 


miércoles, 10 de julio de 2013

Sexo


Espiraladas columnas
de humo gris
se levantan
a la sombra
de tus piernas.
Son mis húmedos deseos
a punto
de cumplirse.
Son mis huesos
doloridos de amor
que no encuentran
descanso
después de tantos besos.
Hay un rumor mojado
en tu boca
que ha bebido
sin remedio
hasta dejarme vacía.
Sin carne.
Sin sexo.
Sin recuerdos,
inquieta y desolada
me busco
en tus ojos
tremendos de agonía.
Con el corazón
partido en dos
dentro del pecho,
errática de amor
sobre tu sexo,
muriendo un poco más
en cada orgasmo.


24/4/13


lunes, 1 de julio de 2013

Argentina (dos)


No hay nada más de mi
que pueda darte
todo ha sido ya,
aunque el paso
de los años
me deje volver a volver.
Soy aquello
que soy y que seré.
Amarga o dulce
soy toda yo
con mi luz
y con mi sombra,
toda yo
vestida de esperanza.


19/3/13


jueves, 20 de junio de 2013

El pasillo

Sentía esa presencia, cada vez que estaba a solas y en la oscuridad.
Era algo intangible, pero, que estaba presente, el silencio que atronaba mis oídos me ponía en guardia, y convertía en tortura el simple hecho de apagar la luz.
Desde que el clic del interruptor con su escueto chasquido me sumía en las sombras, apuraba mi paso para llegar cuanto antes al dormitorio, y entonces, en mi espalda, sentía un aire helado, una mirada extraña, algo que movía mi pelo o rozaba levemente mis muslos desnudos.
Tanteaba nuevamente la pared, buscando desesperada el siguiente interruptor para volver a encender la luz del pasillo, y entonces cuando todo se iluminaba, me sentía estúpida y cobarde.
Pero mi imaginación era más fuerte que toda la razón que yo me imponía en tener en cuenta.
Mi corazón galopaba en mi pecho ,como en una pesadilla, que lamentablemente no existía, porque yo estaba bien despierta.
Entonces respiraba tres o cuatro veces, me forzaba a tranquilizarme, y volvía por el pasillo hacia atrás, desandando el camino, y asegurándome que no había nadie.
Apagaba la luz, y corría apurada al dormitorio, tanteando las paredes como una ciega y acostándome asustada y tensa, intentando captar el menor sonido, la menor brisa extraña que rompiera mi frágil equilibrio.
Y no había nada.
Solo el atronador silencio en mis oídos.
Sentía los ojos fríos, como ese aliento a miedo , la brisa colándose por entre mis piernas, y el peso de alguien sentándose a los pies de mi cama. No siempre ,pero alguien hundía suavemente el colchón. Alguien me acompañaba y me miraba.
Cuando por fin lograba dormirme, me sumía en un sueño denso y pesado, que era como una muerte de la que no quería despertarme nunca.
Pero la mañana siempre llegaba y con ella, mis pesadillas de la noche anterior se diluían con la luz del día dejando el regusto amargo del terror. Algo o alguien había, una presencia, un movimiento diferente, algo en definitiva que durante el día perdía poder en mi mente, pero que desde que se hacía de noche ,se reactivaba, retroalimentando mi terror.
Me repetía hasta el cansancio que era yo la que generaba más miedo aún con mi propia adrenalina circulando enloquecida por mi sangre, y que no existía nada capaz de ponerme en ese estado. Pero como en un sueño recurrente, todo volvía a repetirse una vez más. Y esos ojos insomnes que me vigilaban se abrían casi fosforescentes en mi mente cada vez que se hacía de noche. No tenía más certeza que mi sensación, y nada se sostenía en la cordura.
Llegué a pensar que estaba loca, no me atrevía a hablar con nadie.- ¿Quién me iba a creer?- Lo había intentado con algunas personas de confianza, pero, ante la suspicacia y extrañeza de sus miradas, había desistido de seguir intentando buscar una respuesta que llegara desde afuera. La tendría que encontrar yo sola, y no sabía muy bien si quería hacerlo o no.

Por eso me sentí asfixiada hasta la exasperación entre el espanto y el alivio enloquecido, cuando al entrar en mi dormitorio, después de un fin de semana fuera de mi casa, vi en la cama perfectamente estirada ,como resaltaba a los pies ,la inconfundible y aterradora huella que deja alguien cuando se ha sentado y no ha alisado la manta al levantarse.