Aquí va mi participación en el reto de Ginebra Blonde.
Espero que lo disfruten y se animen a participar en su Blog con estos desafíos mensuales!
Nací con miedo a vivir.
Por eso me faltaba el aire y me ahogaba.
El esfuerzo por parirme y el mío por nacer, nos dejó exhaustas.
El cordón se cortó limpiamente. Me separaron del cálido vientre para recostarme en el mecánico calor de una incubadora.
-"Mamá, mírame con tus dulces ojos grises".-
(donde despunta el amor y el miedo)
Llueve en el jardín de mi infancia. La niña de grandes ojos mira por la ventana.
Toda mi inocencia se va deslizando por el cristal, junto a las gotas.
Los duendes y las hadas de mi mundo me llevan por los cuentos hermosos de mi fantasía.
La niña silenciosa en su refugio.
En el espacio infinito entre la ventana y sus pupilas.
(donde nadie puede entrar)
El camino a la escuela es un paisaje distinto cada vez.
La niña de uniforme se viste de princesa, y los edificios son colinas abiertas a su paso.
Los príncipes enamorados se esconden tras los cristales de la mañana fría.
Las puertas del castillo encantando donde ella reina, se abren a su llegada y el clarín de bienvenida que suena de pronto, se convierte en la sirena estridente que llama a clase...
Dejo a mi princesa guardada entre las páginas de un libro y entro a clase.
(voy de la mano cálida de mi imaginación)
Las manos de mi padre huelen a maní.
Las trae escondidas en el abrigo de paño oscuro y cuando lo veo llegar del trabajo, me cuelgo de su brazo, esperando que saque sus manos calentitas y me deje olerlas para adivinar si ha vuelto despacio, comiendo con parsimonia los maníes y me ha guardado alguno.
A veces me mira y me acaricia la cara sin decir nada.
Otras, su mirada severa me traspasa.
(la niña se queda quieta para hacerse invisible)
Mis hermanos y yo vamos a la escuela cruzando la vía.
Llueve, llueve y llueve... ese olor permanece aún en mi memoria.
La mañana se inunda entre truenos y relámpagos, y la niña lleva de la mano a sus hermanos pequeños caminando ligero.
Bajo las capuchas, las caritas húmedas viven la aventura de intentar cruzar las calles.
Al llegar a una esquina, el agua lo cubre todo. Hasta el borde de las aceras.
Entonces, uno a uno, los cruzo trepados a mi espalda, aferrados con las piernas a mi cintura.
"Si me da fiebre, mamá, se quedará conmigo".
(el agua fría penetra súbitamente en los zapatos)
Él se acerca suavemente y la besa con cuidado.
La vela parpadea silenciosa y el pequeño desván se convierte en un milagro... jugamos a ser grandes.
El rito se inicia cada vez que las miradas se encienden curiosas y a salvo de testigos, entonces suben inquietos a la bohardilla oculta en el armario de la casa.
Y nos tocamos las manos y no se atreven a mirarse, y nos besamos, y no saben cómo.
Nuestras bocas urgentes se tantean y el placer líquido de sentir las lenguas resbalando entre los labios nos enreda en el primer pulso sexual tan conocido... tan extraño.
(ellos bajan en silencio. Sin mirarse.)
Cuando llega diciembre, el verano remueve perezoso mi ansiedad.
Mis pezones oscurecidos empiezan a humedecerse y mi abdomen se redondea armonioso y exuberante.
Tus amorosas manos me sostienen en este viaje a la vida. Nuestro abrazo, es un delicado paréntesis, abarcando este corazón que late entre los dos.
Siente su cuerpo abrirse un amanecer, que por fin pone límite a la espera.
Y el dolor, la alegría, y el grito mezclándose con un pequeño llanto, cierran el círculo.
(la tarde infinita, derrama luz por los rincones.)
Ahora, en el ocaso de mi vida los recuerdos acuden a mí como un mapa de rutas vitales.
Lo vivido, lo anhelado, lo sufrido.
Cada etapa con su vivencia, como un espacio infinito donde se cruzaron las luces y las sombras.
Soy una cada vez, soy todas en la línea vital. Veo las lunas y soles de mi sendero.
(sin embargo, cuando se mira en el espejo, sus ojos sostienen todo el asombro de la vida)

Es precioso, Lunita. Ese camino tan bellamente expresado. ❤️y el que aún te queda por recorrer. Besos
ResponderEliminarOh qué bonito! Muchísimas gracias, es un comentario precioso...
EliminarBesos!
¡Por favor, qué preciosidad! Con esa trayectoria se entiende que escribas y sientas con tanta plenitud. Así da gusto irse haciendo mayor.
ResponderEliminarBss
Gracias Luis!
EliminarMe ha emocionado tu comentario... qué bonito, qué sensible.
Gracias infinitas.
Besos